China se aferra a la costosa estrategia de covid cero

MARÍA PUERTO PEKÍN / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Un trabajador desinfecta las calles en Pekín
Un trabajador desinfecta las calles en Pekín MARK R. CRISTINO | EFE

Ancianos sin vacunar, deficiente sistema sanitario y motivos políticos blindan una estricta planificación que ahoga al país

29 may 2022 . Actualizado a las 09:28 h.

Esta semana los estudiantes de la Universidad Normal de Pekín se manifestaron en el campus con la cara tapada con mascarillas y los móviles encendidos. Llevaban más de un mes encerrados en el recinto universitario, a pesar de que no se ha detectado ningún caso positivo y las clases han sido suspendidas. Al día siguiente, la dirección anunció que se les permitiría salir del campus, donde comparten dormitorios, para volver a sus hogares. La protesta y la rápida solución muestra cómo las autoridades son conscientes del cansancio y el malestar de la población ante las medidas estrictas para controlar los brotes de ómicron.

En Pekín solo hay algunos barrios confinados, pero se ha impuesto el teletrabajo, los colegios han cerrado y las únicas tiendas que permanecen abierta son las de alimentación.

La razón de esta parálisis, según las cifras oficiales, son los poco más de 1.500 casos de ómicron detectados desde el 22 de abril en una a capital de más de 20 millones de habitantes. Shanghái ha tenido peor suerte y lleva totalmente confinada desde el 1 de abril.