El asesor de Puigdemont alega que la trama rusa del procés es un «disparate»

Agencias MADRID / LA VOZ

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El Síndico de L'Alguer (Italia), Mario Conoci, Carles Puigdemont, Gonzalo Boye y Josep Lluís Alay en un evento celebrado en marzo
El Síndico de L'Alguer (Italia), Mario Conoci, Carles Puigdemont, Gonzalo Boye y Josep Lluís Alay en un evento celebrado en marzo LORENA SOPENA

Josep Lluís Alay es investigado por supuestos viajes a Rusia y contactar con capos de la mafia rusa y altos cargos políticos del Kremlin

30 may 2022 . Actualizado a las 14:13 h.

El jefe la oficina del expresident Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, ha recurrido ante la Audiencia de Barcelona la ampliación de la investigación contra él por sus viajes al extranjero cuando era asesor en la Diputación, aduciendo que la supuesta trama rusa del procés es un «disparate». En su recurso, al que ha tenido acceso Efe, el historiador pide a la Audiencia de Barcelona que revoque el auto en el que el juez del «caso Volhov», que indaga el presunto desvío de fondos al abrigo del procés, acuerda ampliar la investigación contra Alay, a quien informes de inteligencia europeos y de la Guardia Civil relacionan con contactos en Rusia, en el marco del procés.

El instructor, que ha pedido a la Diputación de Barcelona que detalle los viajes de Alay al extranjero entre los años 2015 y 2018, sostiene en un auto que en el móvil del investigado «constan numerosos contactos con los más altos capos de la mafia rusa y también con políticos del Kremlin». En su recurso, el abogado del investigado, Gonzalo Boye, que también es letrado del expresidente catalán Carles Puigdemont, considera que es una «invención alimentada» desde la causa que Alay mantuviera contactos con Rusia y aduce que «basta una mirada a la realidad internacional presente para entender que un disparate de esas dimensiones no tiene cabida en el mundo real».

«Tan delirante es la supuesta trama rusa como la llegada de 10.000 soldados rusos a reforzar la independencia de Cataluña», apunta el escrito, en referencia a la conversación intervenida en la que un excargo de CDC explica una supuesta oferta de Rusia a dos miembros del «estat major» que organizó el 1-O. La defensa de Alay se remite en su escrito a los acuerdos de la OTAN, que establecen que cualquier ataque armado contra uno de sus miembros «será considerado un ataque dirigido» contra todas las naciones que componen la Alianza. «¿De verdad alguien en su sano juicio sigue insistiendo en la falacia del apoyo ruso al procés de independencia en Cataluña?», añade el recurso, que apunta que ese tipo de afirmaciones en un proceso penal provoca «vergüenza ajena».

Para la defensa, los supuestos contactos en Rusia por el procés obedecen a una «visión retorcida» de los hechos y a una «realidad paralela solo existente en la mente de los investigadores de las presentes actuaciones, en la de quien la dirige y en la de quienes actúan como instigadores». La defensa de Alay califica la investigación de «prospectiva» y «odiosa», basada en «prejuicios» y con una «clara intencionalidad política», por lo que, recuerda, ni siquiera la Fiscalía Anticorrupción la apoya.