Las pesadillas en adultos mayores podrían ser un aviso temprano del párkinson

La Voz REDACCIÓN

ACTUALIDAD

W. Eckert

Estudios anteriores habían demostrado ya que las personas con este tipo de trastorno del movimiento experimentaban malos sueños con más frecuencia, pero nunca se habían estudiado como indicador de riesgo

08 jun 2022 . Actualizado a las 14:58 h.

Los adultos mayores que comienzan a experimentar pesadillas podrían estar mostrando los primeros signos de la enfermedad de Parkinson, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y publicado en la prestigiosa revista de The Lancet eClinicalMedicine. El trabajo concluyó que los individuos que tenían malos sueños frecuentes tenían el doble de probabilidades de ser diagnosticados posteriormente con párkinson que los que no lo hacían. Ya estudios anteriores habían demostrado que las personas con este tipo de trastorno del movimiento experimentaban pesadillas con más frecuencia que los adultos de la población general, pero nunca se habían estudiado como indicador de riesgo.

El autor principal, el doctor Abidemi Otaiku, del Centro para la Salud del Cerebro Humano de la Universidad, admite que existen muy pocos indicadores de riesgo y que los que hay requieren costosas pruebas hospitalarias o son muy comunes e inespecíficos, como la diabetes.

Para llegar a esta conclusión, el equipo utilizó datos de un gran estudio de cohortes de Estados Unidos, que contenía información durante un período de 12 años de 3.818 hombres mayores que vivían de forma independiente. Estos individuos completaron una serie de cuestionarios iniciales, uno de los cuales incluía una pregunta sobre la calidad del sueño. Los participantes que informaron de pesadillas al menos una vez a la semana fueron seguidos al final del estudio para ver si eran más propensos a ser diagnosticados de párkinson. Durante el período de seguimiento, se detectaron 91 casos. Los investigadores descubrieron que los participantes que tenían pesadillas frecuentes tenían el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con los que no los tenían. La mayoría de los diagnósticos ocurrieron en los primeros cinco años del estudio. Los participantes con malos sueños frecuentes durante este período tenían más de tres veces la probabilidad de desarrollar la enfermedad.