Espinosa de los Monteros tenía toda la razón: lo de Macarena Olona no era una buena idea

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado SEVILLA / ENVIADO ESPECIAL

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Abascal, Olona y García-Gallardo.
Abascal, Olona y García-Gallardo. Carlos Barba | EFE

El portavoz parlamentario de Vox mostró su rechazo a enviar a la diputada como candidata a la Junta

16 jun 2022 . Actualizado a las 06:00 h.

Todavía resta la recta final, y lo único importante: abrir las urnas, pero las sensaciones en Vox siguen sin ser positivas. Nadie cuestiona que mejorarán sus 12 escaños obtenidos en el 2018, pero tampoco que las expectativas con las que encararon el proceso electoral eran mucho más elevadas, situándolos entre 26 y 28 escaños, es decir, doblando su representación. Sin embargo, fue el propio Santiago Abascal quien ubicó el tramo inferior de su horquilla en 15 escaños, tal y como admitió en su último mitin de campaña, celebrado en El Ejido (Almería), precisamente una de las zonas en las que confían en recabar más apoyos.

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El tiempo parece haberle dado la razón a Iván Espinosa de los Monteros. Vox asistió entre el invierno y la primavera a un debate interno sobre la mejor opción para presentar como candidato a la Junta. Su portavoz en el Congreso mostró sus dudas de mandar a Macarena Olona, al entender que les suponía un agujero en la Cámara Baja, y que con cualquier hombre de paja local o un absoluto desconocido, como lo fue Juan García-Gallardo en Valladolid, podrían tener incluso mejores resultados que con una de las primeras espadas de la formación. Lo que tira es la marca, argumentaba. Finalmente perdió el pulso y la dirección envió a Olona, que está demostrando desconocer el terreno. Una buena prueba de que las cosas no marchan bien para sus intereses fue que Abascal asumió directamente la campaña tras un inicio dubitativo.

El no de Montero a Sánchez

En el PP no había ningún tipo de dudas. Tampoco en Ciudadanos. Y dentro de UP solo había que aguardar a que se resolviera la disputa interna, que en esta ocasión cayó de lado de Yolanda Díaz y de Garzón, que lograron colocar a Inma Nieto por delante de Juan Antonio Delgado, el preferido de Podemos. En el PSOE también empiezan a atisbar que se han equivocado con Juan Espadas, que sigue siendo un desconocido en buena parte del territorio. Espadas es al menos la segunda opción. La señalada por Sánchez para intentar recuperar San Telmo era la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que rechazó la oferta de su jefe para batallar contra Susana Díaz y aspirar a la Junta. Un no que algunos relacionan con su relevo en la portavocía del Gobierno.