Johnson encara inflexible la mayor huelga del transporte en el Reino Unido desde hace tres décadas

J. F. alonso LONDRES / E. LA VOZ

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La estación Waterloo permanecia vacía este martes.
La estación Waterloo permanecia vacía este martes. ANDY RAIN | Efe

El «premier» ha pedido a sus ministros y al país «mantener el curso», pese a que los sindicatos amenazan con radicalizar su postura

22 jun 2022 . Actualizado a las 08:25 h.

Un no rotundo a cualquier concesión es la respuesta de Boris Johnson a los trabajadores de la red ferroviaria nacional, que este martes lanzaron la mayor huelga de este sector en el Reino Unido desde 1989 en demanda de subidas salariales y del compromiso de que los planes de reestructuración del sector no conlleven despidos. Esto, a pesar de que los sindicatos advierten que continuarán con el paro hasta conseguir sus objetivos.

«El país debe mantener su curso. Las reformas en el sistema ferroviario son por el bien de los usuarios y de los trabajadores, porque no solo ahorrarán costos, sino que evitarán que las empresas del sector enfrenten mayores problemas financieros», afirmó el primer ministro durante una reunión con su Gabinete. El diario londinense The Guardian equiparó la actitud del mandatario con la que mantuvo Margaret Thatcher con los mineros galeses. 

Desde Downing Street justificaron la negativa a aceptar las demandas de los huelguistas, por considerarlas «inviables». El sindicato RMT, con reputación de combativo, exige un subida salarial acorde con la inflación, que este año se estima que cerrará en el 11 %, pero las empresas apenas han ofrecido el 3 %. «No queremos alimentar la inflación», dijo el portavoz del primer ministro. No obstante, el Ejecutivo sí se ha mostrado abierto a incrementar las pensiones al mismo nivel que la subida de precios.

Johnson no fue el único cargo del Gobierno en elevar las tensiones con los ferroviarios. El ministro de Transportes, Grant Shapps, también lo hizo al proponer reformar la legislación para permitir el reemplazo de los huelguistas por trabajadores externos. «Eso es una tontería peligrosa», replicó el secretario general del sindicato RMT, Mick Lynch. «No sé cómo llevar a trabajadores sin experiencia ni capacitación a un entorno de riesgo —con trenes de alta velocidad y sistemas de distribución de alto voltaje— ayudará a resolver este conflicto», agregó. 

Tormenta en el laborismo

En la oposición laborista, el paro provocó una tormenta. ¿La razón? La decisión de su líder, Keir Starmer, de prohibir a sus diputados asistir a actos de apoyo a los huelguistas. Una orden que media docena de legisladores ignoraron.

La huelga, que continuará el jueves y el sábado, hizo que ir al trabajo, a la escuela o a los aeropuertos fuera toda una odisea para millones de británicos. En Londres, donde toda la red de metro se sumó ayer a la huelga de los ferroviarios, la circulación fue todos un reto. Los autobuses y taxis estaban atestados y el número de coches particulares y de ciclistas pareció multiplicarse.

Pese a los trastornos, el 58 % de los británicos consideran justificada la huelga de los ferroviarios, de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Savanta ComRes.