Álvaro García Ortiz, nuevo fiscal general del Estado: del Prestige y los fuegos a la cima de la carrera

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XOÁN REY | EFE

En el 2018 se convirtió en el miembro del Consejo Fiscal más votado de España, con 956 papeletas de 2.850 profesionales, lo que le dio una mayor proyección pública

02 ago 2022 . Actualizado a las 13:30 h.

Álvaro García Ortiz (Lumbrales, Salamanca, 1967) ha llegado a la cima de la carrera fiscal de forma inesperada, aunque está considerado como una de las estrellas del gremio desde el mismo momento en el que obtuvo la plaza.

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Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid, ciudad en la que vivió hasta los 28 años, estuvo destinado en Menorca y aterrizó en Santiago a comienzos del milenio para asumir la novedosa área de Medio Ambiente. Desde allí se labró fama de profesional afable, muy trabajador y con una mano excepcional para las caricaturas. También se colocó la etiqueta de progresista y mantuvo sonoros pulsos con el entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el actual, Alfonso Rueda a cuenta de las tramas de incendiarios que el Ejecutivo autonómico denunciaba casi todos los veranos y que García Ortiz siempre negaba.

Antes había formado parte de los fiscales del caso Prestige, donde coincidió con muchos otros protagonistas de la vida política y empresarial española en estos momentos, como el número dos de Inditex, Óscar García Maceiras, o la titular de la Abogacía del Estado, Chelo Castro. «Era sólido y solvente. Sorprendió a todos al usar un powerpoint para las conclusiones, algo inusual entonces», recuerda un letrado que formaba parte de las acusaciones particulares.