Italia contiene la respiración sin saber si Mario Draghi se queda o se va

VALENTINA SAINI VENECIA / E. LA VOZ

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MASSIMO PERCOSSI | EFE

El primer ministro italiano comparecerá hoy ante el Senado, que por la tarde debería votar una moción de confianza en su Gobierno

20 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos días la crisis política italiana no se ha resuelto, pero tampoco se ha complicado. Salvo la líder del ultranacionalista Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, cuyo partido sigue creciendo en las encuestas, ninguna fuerza política quiere realmente ir a las elecciones. Al mismo tiempo, ningún partido parece dispuesto a dar un paso atrás, a excepción del Partido Demócrata (PD), que mantiene una actitud conciliadora.

Matteo Salvini, líder de la Liga (extrema derecha) y Silvio Berlusconi, líder del liberal Forza Italia, aseguran que ya no quieren formar parte de un gobierno que incluya al Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Giuseppe Conte, el ex primer ministro que desencadenó esta crisis. Pero saben que muchos votantes esperan que Mario Draghi siga encabezando el Gobierno, y que en caso de elecciones su aliada-contendiente Meloni triunfaría.

Por otro lado, el M5E está desunido. Una parte del partido querría volver a sus orígenes populistas y «revolucionarios», y otra parte querría seguir apoyando al Gobierno de Draghi (algunos están incluso dispuestos a abandonar el M5E, como ya hicieron en junio el ministro de Exteriores, Luigi Di Maio, y unos sesenta diputados y senadores).

Los medios de comunicación italianos informan de que Draghi, un exbanquero del BCE poco acostumbrado a las reyertas de los políticos italianos, está muy irritado. Al mismo tiempo, el hecho de que toda Italia se haya movilizado para que se quede, y que el presidente de la República, Sergio Mattarella, lleve años pidiendo estabilidad y concordia para el país transalpino, no le deja indiferente.

En un reciente comentario en el Corriere della Sera, el senador (además de reputado economista y ex primer ministro) Mario Monti, dio al primer ministro «tres razones para no dimitir», escribiendo que no cree que Draghi dimita: «sería una falta de respeto hacia el país y los ciudadanos. Y podría afectar al legado del propio Draghi, a su lugar en la historia».

«Actitud infantil»

«A Draghi le importa Italia, pero le preocupa la actitud infantil de varios partidos», dice un diputado de centroizquierda a La Voz. Algunos analistas interpretan los acontecimientos de los últimos días de forma diferente: Conte puede haber caído en una «trampa» preparada por los diputados de centro interesados en debilitar aún más al M5E. Y el riesgo de ver a Draghi marcharse ha espantado a empresarios, gestores, alcaldes y académicos de toda Italia, demostrando que existe un «partido por Draghi» listo para ponerse de su lado.

«Los que creen que nunca existirá un partido pro-Draghi deberían recordar que cuando Monti se presentó a las elecciones del 2013 con su propio partido de centro sacó casi tres millones de votos», añade el diputado. «Si Draghi hiciera lo mismo, creo que se llevaría al menos seis».

Gran efervescencia

En el vasto y fragmentado centro italiano hay una gran efervescencia. Matteo Renzi, que con su minúsculo partido Italia Viva ha lanzado una petición online para convencer a Mario Draghi de que siga en su puesto (recogiendo más de 100.000 firmas), insistió ante la prensa extranjera en la importancia de «seguir adelante con Draghi también para la credibilidad de Italia en el mundo».

Ayer Draghi se reunió con el secretario del PD, Enrico Letta, y con los jefes de los partidos de centroderecha de su coalición. Italia sabrá hoy si el primer ministro quiere irse o quedarse —y bajo qué condiciones— y si los senadores están dispuestos a confirmar su confianza en él.