Luz Cánovas, anestesióloga: «Está demostrado que aliviar el dolor en el paciente con cáncer aumenta la supervivencia»
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La unidad del dolor del CHUO ha sido premiada por su trabajo con los pacientes oncológicos.
31 jul 2022 . Actualizado a las 10:02 h.La unidad de dolor del CHUO acaba de ver reconocido el trabajo que realizan en el abordaje de los procesos dolorosos que afectan a pacientes con cáncer. La denominada acreditación ACDON, que avala la Sociedad Española de Calidad Asistencial, certifica la excelencia en este tipo de servicio a través de auditores externos que analizan ocho aspectos directamente relacionados con esa asistencia, desde la evaluación que se hace de cada persona a las alternativas terapéuticas que se utilizan, pasando por la propia satisfacción de los pacientes que reciben esos tratamientos. El equipo que dirige la doctora Luz Cánovas Martínez, que además es jefa de la sección de Anestesiología y Reanimación en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense, recibirá oficialmente ese reconocimiento en septiembre.
Un trabajo con enfermos de cáncer que se ha visto incrementado en los últimos meses. Este tipo de pacientes suponen en torno al 25 % de los atendidos en el servicio. «Han aumentado a raíz del covid, como muchas otras patologías crónicas, porque se redujeron los seguimientos y eso hizo que algunos procesos avanzaran y aparecieran, por ejemplo, metástasis óseas», aclara Luz Cánovas.
Cabe recordar que el dolor está presente en prácticamente la mitad de los procesos cancerígenos y llega a alcanzar al 90 % de los pacientes en fase terminal. En general, el dolor está vinculado al avance de la enfermedad y supone un notable perjuicio para la calidad de vida de estos enfermos. Hay guías, e incluso la denominada escalera analgésica, validada por la OMS, para abordar estos procesos; pero no siempre son efectivas en todos los casos. «En algunos pacientes, se queda corta y tenemos que optar por tratamientos intervencionistas como los bloqueos neurológicos o el implante de sistemas de infusión intratecal que envía directamente el medicamento al líquido cefalorraquídeo, con lo que con una dosis cien veces menor que por vía oral, conseguimos mejores resultados», explica Luz Cánovas. «Combatir ese dolor es esencial. Está demostrado que el alivio del dolor en el paciente con cáncer aumenta la supervivencia, porque come mejor, mejora su calidad de vida y se encuentra con más ganas de hacer ejercicio dentro de su capacidad, como salir a caminar, y todo eso refuerza el sistema inmunitario y les ayuda a asimilar mejor los tratamientos oncológicos como la quimioterapia», explica.
Pero el dolor también puede persistir después de que el paciente está curado de su proceso cancerígeno. Y cada vez, gracias a las nuevas armas terapéuticas aumentan esas posibilidades de curación. Según los datos que se manejan a nivel estatal, la tasa relativa de supervivencia a cinco años en el conjunto de los distintos tipos de cáncer es superior al 60%, pero este grupo de pacientes que están curados de su patología oncológica de base pueden seguir con dolor crónico residual.
Esta norma de calidad ACDON, que ahora recibe el CHUO acredita los enfoques de atención que se dan a los pacientes con dolor derivado de sus procesos oncológicos. Nació como fruto del consenso entre profesionales de disciplinas como la anestesiología, la oncología, la medicina familiar, la enfermería o la psicología, además de representantes de pacientes y expertos en investigación, y fue creado con el propósito de establecer una acreditación futura para manejar ese dolor oncológico en todos los hospitales del público de salud para mejorar tanto en los procesos de tratamiento como en los de seguimientos.