Condenan a un taxista a diez años de cárcel por violar a una clienta de 19 años en Santiago

la voz SANTIAGO

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PACO RODRÍGUEZ

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 8 de marzo del 2018, tras haberse desviado de su trayectoria en Galeras

09 ene 2023 . Actualizado a las 13:57 h.

La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, ha condenado a diez años de cárcel y ocho de libertad vigilada a un taxista que agredió sexualmente a una clienta de 19 años durante la madrugada del 8 de marzo del 2018. La sentencia impone además una indemnización a la víctima de 20.000 euros, y la prohibición de aproximarse y comunicarse con ella durante 15 años.

Los magistrados consideran probado que la joven se subió a la parte trasera del taxi, en el que el condenado trabajaba como asalariado, en la Praza Roxa de Santiago a las 5.30 horas para que la trasladara a su domicilio. «El acusado, aprovechándose de la circunstancia de que se quedó adormilada durante el trayecto de apenas cinco minutos de duración, desvió su trayectoria al llegar a la zona de Galeras y desconectó el localizador del vehículo», señala el fallo, que añade que a continuación se dirigió «hacia una zona no determinada, situada a las afueras de la ciudad, oscura, carente de iluminación artificial y sin viviendas cercanas a la vista». El condenado se valió de esas circunstancias, y de haber cogido previamente el teléfono de la víctima del asiento trasero, para cometer la agresión sexual. Se bajó del coche y se introdujo en la parte trasera del taxi, donde violó a la joven pese a que ella le pidió llorando que parara.

El tribunal recoge que la chica estaba «paralizada por la situación de terror que estaba viviendo ante la imposibilidad de pedir ayuda y el miedo a lo que pudiera sucederle». Consumada la violación, regresó al asiento del conductor, le devolvió su teléfono y la llevó a su casa. Durante el trayecto, la víctima iba en el asiento trasero del coche llorando; inmediatamente después de llegar a su vivienda, llamó a un amigo y le pidió que fuese porque un taxista la había violado.

La sentencia, susceptible de recurso, subraya que no solo se trató de una relación no consentida, sino que se cometió «mediante la intimidación empleada por el acusado, aprovechándose de unas circunstancias buscadas con la finalidad de generar un estado de terror en la víctima, que la dejaron paralizada y sin posibilidad de reacción». Añade que la denunciante relató «de modo persistente, convincente y sin contradicciones» lo ocurrido aquella madrugada, y su versión está corroborada «por el testimonio de las personas que estuvieron con ella inmediatamente después de los hechos, por las lesiones físicas que presentaba y por la huella psíquica reflejada en el informe pericial psicológico de fecha 3 de diciembre del 2020, así como por los datos objetivos que resultan del análisis del recorrido realizado por el taxi esa noche». Por el contrario, la versión del acusado «no solo ha resultado incoherente e increíble, sino que su relato no se corresponde temporalmente con los datos objetivados en la causa».

La sentencia incide en que el condenado estaba «desempeñando un servicio público como es el de taxi que, precisamente, genera una sensación de confianza y seguridad en quien lo utiliza, especialmente por la noche», por lo que considera especialmente grave que «un taxista recoja a una chica de 19 años, de madrugada, se aproveche de que esta se queda dormida para llevarla a un lugar oscuro y solitario, en donde no tiene posibilidad alguna de pedir ayuda o de escapar, quedando completamente a merced del agresor, con el temor que ello puede generar en la víctima a sufrir cualquier tipo de acto violento, sin descartar un ataque contra la propia vida». Además, el grave daño psíquico causado a la joven quedó «sobradamente acreditado», así como la alteración de sus hábitos de vida. Los jueces entienden que el titular del taxi debe asumir la responsabilidad civil subsidiaria, ya que el condenado era su empleado desde hacía años.