«Rezo para que el verano se acabe», la plegaria en Reino Unido ante su verano más duro
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El sur de Inglaterra se prepara para restricciones de agua, que también afectarán a Londres en cuestión de días
14 ago 2022 . Actualizado a las 10:10 h.«Rezo porque el verano se acabe». Con estas palabras, Tania Abbey, una dependienta de una lavandería automática al sur de Londres, expresa el desespero que siente estos días, en los que el Reino Unido padece su segunda ola de calor en menos de un mes. Aunque se espera que este fenómeno no deje unos registros en el termómetro tan elevados como su predecesora, sí augura unos días duros.
«¡Es casi imposible trabajar!», exclama la mujer a La Voz mientras se pone al frente de un pequeño ventilador, con el cual intenta lidiar con los más de 40 grados centígrados que hay en el establecimiento en el que trabaja. El clima ha sido tradicionalmente un tema de conversación en el país, pero ya no es por la lluvia ni las nubes, sino por el sol abrasador. El 67 % de los ciudadanos están preocupados por la recurrencia de este tipo de bochornos y temen que sean producto del cambio climático, según reveló la encuestadora Yougov.
Los británicos han pasado los últimos días bajo la alerta ámbar, que se espera que se levante hoy, por lo que el Gobierno ha pedido, en especial a niños y ancianos, que se mantengan bien hidratados y eviten estar expuestos muchas horas al sol. Asimismo, los bomberos y guardaparques están en alerta ante la posibilidad de que se desaten incendios forestales. En un intento por prevenir el riesgo, varios supermercados han anunciado que la suspensión temporal de las ventas de las barbacoas desechables. Pero las inusuales olas de calor no solo están poniendo a sudar al país entero, sino que están agravando otro problema que, hasta ahora, no había ocupado mucho la atención del público: la sequía. Julio ha sido el mes más seco desde 1935 y, en general, el 2022 es el año que menos ha llovido desde 1976.
La situación es particularmente grave en el sureste de Inglaterra y en el oste de Gales y, por ello, las autoridades han comenzado a anunciar medidas para racionar el agua. Así, desde esta semana en parte del condenado de Hampshire y en la isla Wight está prohibido regar los jardines o lavar los coches con mangueras. Una restricción que se extenderá a partir de este lunes a parte de Kent, Sussex y el oeste de Gales y, en cuestión de días, a Londres.
Las autoridades de Thames Water, la compañía que surte de agua a la capital británica y sus alrededores, no ha descartado que los comercios e industrias también vean afectados sus suministros, porque «no sabemos cuándo acabará esta sequía», admitieron desde la empresa.
La falta de lluvias ha hecho que los parques y, sobre todo, las praderas del país dejen su característico color verde intenso por uno ocre. Una situación que mantiene desvelados a los granjeros, quienes están teniendo que recurrir a todo tipo de alternativas para salvar su ganado.
«Normalmente en esta época del año las vacas estarían fuera, pero debido al calor las debemos tener en los establos y eso hace que coman más. Ya se están comiendo parte del pienso del invierno», comenta Jess Langton, cuya familia tiene una explotación bovina en Derby.