En una operación coordinada con autoridades británicas e italianas, los agentes detuvieron a los tres tripulantes, que zarparon del litoral marroquí destino Huelva
16 ago 2022 . Actualizado a las 12:37 h.Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, han interceptado en aguas internacionales del Atlántico un narcovelero con tres tripulantes a bordo que se dirigían, con unos 6.000 kilos de hachís, hacia la costa suroeste de España.
La operación, denominada Bibi por el nombre de la embarcación, supone, según ha informa la Policía, un «golpe policial» a las organizaciones criminales del Este, que son «líderes en el tráfico de drogas por vía marítima».
El velero fue interceptado a 130 millas de la costa de Huelva, por donde sus tres tripulantes, que fueron detenidos, pretendían introducir la droga en el país tras haberla cargado en un punto del litoral marroquí. El patrón de la embarcación es capitán con varios años de experiencia y con elevados conocimientos marítimos, quien ya había sido detenido previamente, en similares circunstancias, a bordo de otro narcovelero.
La investigación comenzó a principios de 2021, cuando las fuerzas de seguridad pudieron confirmar que uno de los grupos criminales más activos en España se disponía a adquirir un velero para su uso en el narcotráfico.
Mediante la cooperación internacional con la National Crime Agency de Reino Unido y con las autoridades italianas pudieron identificar el velero y coordinar la actuación policial sobre la organización investigada.
La embarcación, de nombre Bibi y presunto pabellón maltés, se desplazó el pasado mes de febrero a Italia, desde allí se trasladó, un mes después, a España, estableciéndose en las costas levantinas como base de operaciones antes de acometer la carga de estupefacientes en África.
Tras salir de España, el narcovelero navegó hasta el punto de la costa marroquí donde recogió la droga con la intención de retornar a España para introducirla en Europa a través del sur de la península.
Finalmente y «gracias al compromiso internacional de todas las unidades intervinientes», la embarcación pudo ser interceptada en aguas internacionales del océano Atlántico cuando el Servicio de Vigilancia Aduanera estableció el «oportuno dispositivo» donde sus medios aeronavales localizaron y abordaron el velero.
Los agentes también intervinieron, además de las seis toneladas de hachís, un dron, cámaras de seguridad y un detector de radiofrecuencia.