Anabel González, psiquiatra: «Una relación perjudicial puede provocar síntomas físicos»

Alejandra Ceballos López / N. S.

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El malestar físico puede tener origen mental. «A veces somatizamos porque hay emociones que no queremos sentir», dice la experta

26 ago 2022 . Actualizado a las 18:17 h.

A todos nos pasa que ante una situación estresante, tenemos síntomas físicos: sudamos más, se nos acelera el corazón... Sentimos las emociones en el cuerpo. El problema está cuando se trata de un trastorno recurrente que interfiere en nuestra vida. Anabel González, psiquiatra y autora del libro Las cicatrices no duelen, sabe que la somatización es un problema real que aqueja a muchas personas que a veces son desatendidas o tildadas de locas. «La mente y el cuerpo nunca han estado separados, esta división es artificial», asegura. 

—¿Qué es la somatización?

—Se trata de síntomas físicos de cualquier tipo, como taquicardias, mareos, dolores de cabeza... que son, en gran medida, de origen emocional. Todas las enfermedades tienen un componente psicológico, pero en la somatización, este es el principal.

 —¿Es algo imaginario?

—En absoluto, pero las personas suelen entenderlo así. Algunas veces, desde la medicina se les transmite a los pacientes que «no tienen nada» y que «todo está bien», y eso genera mucho malestar, porque están teniendo dolores o molestias reales y que afectan a otras áreas. La cuestión es que, si el origen es emocional, hemos de resolverlo a nivel emocional.

—¿Cómo se relacionan las emociones y el cuerpo?

—La mente y el cuerpo nunca han estado separados, esta división es artificial y ha empezado con la cultura occidental. Las emociones se sienten en el cuerpo, y están conectadas con procesos del sistema nervioso. Sabemos, por ejemplo, que las situaciones estresantes alteran el sistema inmunitario. Y viceversa, la enfermedad supone una situación que puede resultar amenazante, así que genera una respuesta emocional.

 —¿Cómo se llega al diagnóstico?

—Un síntoma en sí no nos dice si se trata de algo físico o emocional, es necesario que un médico valore todo el conjunto de problemas. En algunos casos pueden ser necesarias pruebas y tener en cuenta factores estresantes para definir de qué se trata. Lo importante es que nadie trate de diagnosticarse a través de internet, porque podemos acabar obsesionados e innecesariamente asustados. También tener en cuenta que no todas las patologías requieren analíticas. Hemos de dejar que el profesional haga el diagnóstico siguiendo los criterios que conoce.

 —¿Tiene cura?

—Sí, esa es una gran ventaja, sobre lo emocional podemos trabajar. Lo ideal es un proceso psicoterapéutico, pero a veces los fármacos también pueden ayudar. Lo principal es encontrar el porqué de los síntomas. Decir que algo tiene origen psicológico es como no decir nada. Puede estar relacionado con una manera ineficiente de gestionar nuestras emociones, con experiencias que no hemos elaborado o con el autocuidado. También puede ser que nos relacionemos de manera perjudicial, o que estemos viviendo situaciones que nos desgastan sin que seamos demasiado conscientes.

 —¿Una relación perjudicial se expresa en el cuerpo?

Sí. Somos una especie social, y los vínculos nos influyen. Esto puede expresarse a nivel físico. Y no solo los problemas en la pareja o con vínculos cercanos, sino también otro problema muy importante en nuestra cultura: la soledad. Las personas que están solas tienen más enfermedades y menos esperanza de vida.

 —¿Cómo se puede prevenir?

La mejor forma es cuidar nuestra salud emocional sin obsesionarnos. Es importante poder notar las emociones con naturalidad, no bloquearlas, hablar de ellas. Muchas veces somatizamos porque hay emociones que no queremos sentir. La salud mental no es un estado de felicidad permanente, sino afrontar la vida como viene, y eso, a veces, implica sentirnos razonablemente mal.

—¿Es bueno hablar de las emociones?

Ayuda, pero antes de hablar, hemos de darnos cuenta de que las emociones están ahí. Al ponerles palabras, las áreas emocionales de nuestro cerebro se calman, es como si ventilásemos un poco la emoción.

 —¿El cuerpo expresa las emociones antes de que seamos conscientes de ellas?

A veces empieza a dar señales de algo que aún no ha tomado forma de pensamiento, como si nos indicase que algo va mal o que tenemos que pararnos a mirar qué está pasando en nuestra vida. Otras veces sí somos conscientes de que emocionalmente no estamos bien, y después de tiempo el cuerpo se acaba resintiendo.