Francia prohíbe subir los alquileres de viviendas con mala etiqueta energética

La Voz REDACCIÓN / EFE

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La medida afecta a una de cada seis casas. Desde enero, las de calificación G no podrán ser arrendadas

24 ago 2022 . Actualizado a las 16:38 h.

En Francia, los propietarios de viviendas con un consumo energético superior a la media (con etiqueta F o G, las dos peores calificaciones) tienen prohibido desde este miércoles subir los alquileres, como medida de presión para que realicen reformas para mejorar el aislamiento y la eficiencia del inmueble. En concreto, no será posible revisar el precio del arrendamiento ni a los inquilinos actuales ni en caso de que se firme un nuevo contrato.

Esta prohibición de revisar las rentas (que el resto de caseros sí pueden subir una vez al año, como en España) se aplica coincidiendo con el primer año de la entrada en vigor de la ley de clima y resiliencia, que impone una serie de restricciones que irán entrando en vigor de forma progresiva.

Se calcula que un 17 % del parque inmobiliario francés, es decir, una de cada seis viviendas, tienen etiqueta energética F o G y, por tanto, se verán afectados por la congelación de alquileres.

El siguiente paso, más drástico, llegará el próximo 1 de enero, cuando directamente se prohibirá alquilar las casas con categoría energética G, aquellas que consumen de media 450 kilovatios hora por metro cuadrado y por año. Además, a partir de abril del 2023 cuando se venda un inmueble será obligatorio que se realice una auditoría en la que se detalle una lista precisa de reformas para mejorar la etiqueta energética.

El grado de exigencia irá subiendo progresivamente en los próximos años y está previsto que en enero del 2034 será imposible sacar al mercado del alquiler viviendas de la categoría E, la mayoritaria en España.