Sánchez reafirma su giro a la izquierda cargando contra el poder económico
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Defiende que el Gobierno intervenga los mercados cuando no funcionan
06 sep 2022 . Actualizado a las 08:29 h.Rodeado de cincuenta ciudadanos anónimos, y no de la élite empresarial, como otros años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, inauguró este lunes el curso político insistiendo en su giro a la izquierda y en sus ataques a los «poderosos» que, según afirmó, tratan de imponer su voluntad sin haber sido refrendados en las urnas. Con un discurso que deja casi sin espacio a Unidas Podemos, Sánchez llamó a combatir la idea de que en España «se elige a quien gobierna, pero no a quien manda». «Gobernar es elegir, y eso tiene un coste», sostuvo. Su elección, recalcó, es la de defender el «interés general» y el de la «clase media trabajadora» —expresión que centra sus intervenciones en los últimos días—, frente a «los intereses de unos particulares, por muy poderosos que sean».
Reivindicó así la «política útil» para desterrar la percepción de que «hay poderes que no se presentan a las elecciones, pero son las que deciden las leyes». Sin aclarar a qué empresarios concretos se refería, cargó contra los que creen que tienen «derecho innato de monopolizar y condicionar el debate en la esfera pública». Sánchez aprovechó el acto para anunciar que este martes el Consejo de Ministros aprobará la norma del subsidio al desempleo para las empleadas del hogar. Una medida que ya había sido anunciada por la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, pero que Sánchez hizo suya ayer como una respuesta, dijo, a un mandato de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Los «profetas de la catástrofe»
El jefe del Ejecutivo admitió «sin poner paños calientes» la gravedad de la situación económica que afronta España como consecuencia de la invasión de Ucrania, pero pidió no abonar tampoco «el discurso del miedo». «No caer en la euforia ni la autocomplacencia», pero tampoco creer a los «profetas de la catástrofe», señaló, en referencia al PP.
Presumió de la eficacia de la «intervención del mercado energético» en España gracias a la excepción ibérica. Algo que, según dijo, ha ahorrado 2.000 millones de euros desde su puesta en marcha y sin la cual, afirmó, «los españoles estarían pagando tres veces más de lo que pagan ahora». «Si hay un mercado que no funciona, lo que tiene que hacer el poder público es intervenirlo», subrayó.
Mirando al futuro, aseguró que su «sueño» es que España se convierta en una potencia exportadora de energía verde. Algo que supondría que «no tengamos que comprar petróleo ni gas a otra economía». Frente al impuesto al sol que atribuyó al anterior Gobierno del PP, manifestó que la instalación de fuentes renovables en España ha crecido con él en 11 puntos hasta alcanzar el 56 %.
Anunció además su intención de prorrogar «más allá de su actual horizonte legal» ayudas como el bono cultural para «empoderar» a los jóvenes. Garantizó que las pensiones se indexarán al IPC, como dicta la ley actual, y que el salario mínimo interprofesional alcanzará el 60 % del salario medio en esta legislatura.