Boris Johnson se despide del cargo con reproches a quienes forzaron su dimisión
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El exmandatario apunta a un futuro regreso al compararse con el patricio romano Cincinato
07 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Boris Johnson es de esos personajes que son «genio y figura, hasta la sepultura». Así lo demostró este martes el ya ex primer ministro británico, quien en su discurso de despedida, que estuvo aderezado con bromas, se presentó como el líder de un Gobierno que cumplió con todas sus promesas y que, sin cometer error alguno, fue forzado dejar el poder «por un inesperado relevo» promovido por «aquellos que cambiaron las reglas de juego a mitad de la carrera».
En su última intervención a las puertas del 10 de Downing Street, donde se agolparon decenas de reporteros y de colaboradores y fieles, incluidas su esposa, Carrie, y su hermana Rachel, Johnson no hizo una sola mención a la ola escándalos que en los últimos meses salpicaron a su administración y que hicieron que su partido se volviera contra él. Mucho menos ofreció disculpas. En cambio, sí se jactó de haber materializado el brexit, de haber puesto en marcha el programa de vacunación contra el covid-19 más rápido de Europa —«el 70 % de la población recibió su primera dosis en seis meses», recordó—; y de haber enviado armas a Ucrania nada más comenzar la invasión rusa.
También aseguró que, durante sus casi tres años de mandato, las tasas de criminalidad se redujeron en un 38 % y que desplegó en las calles a 13.790 nuevos agentes de policía. Pese a esta larga lista de éxitos, Johnson admitió que los británicos afrontan «tiempos duros» debido a la crisis inflacionaria. Sin embargo, se mostró confiado en que «Liz Truss y este compasivo Gobierno conservador hará todo lo posible para ayudar a la gente».
Deja la puerta abierta
Aunque inició su discurso diciendo: «Esto es todo, amigos» y se comparó con un «cohete espacial que ha cumplido su misión y se dispone a reingresar en la atmósfera, para caer en algún remoto y oscuro lugar del Pacífico», Johnson volvió a dejar abierta la posibilidad de su regreso a la primera línea.
«Como Cincinato yo vuelvo a mis tareas en el campo», soltó, para luego ofrecer su «ferviente apoyo» al nuevo Gobierno. Esta referencia encendió las alarmas entre los conservadores, sobre todo entre los colaboradores de Truss, pues Lucio Quincio Cincinato fue un político y militar romano, quien tras un mandato se retiró de la política y se fue a vivir al campo, pero luego fue llamado por el Senado para volver a encargarse del Gobierno con el título de dictador.
En los últimos días, la prensa londinense se ha llenado de especulaciones sobre el futuro del exmandatario, quien todavía tiene su escaño en la Cámara de los Comunes. Hay quienes aseguran que en los próximos meses podría dedicarse a hacer dinero pronunciando conferencias, escribiendo sus memorias o incluso dirigiendo un diario. Se comenta que el magnate australiano de los medios Rupert Murdoch ya le habría hecho una oferta.
Sin embargo, pocos creen que su retirada sea total y consideran que podría seguir los pasos del italiano Silvio Berlusconi o del estadounidense Donald Trump y tratar de recuperar su puesto en el futuro. Pese a todos los escándalos y errores de su gestión, Johnson sigue gozando de alrededor de un 30 % de aprobación en las encuestas.
Un mandato plagado de escándalos
Tras 1.139 días en el 10 de Downing Street, la convulsa era de Boris Johnson ha llegado a fin. Y aunque el ya exmandatario considera que su administración ha estado llena de éxitos y que ha cumplido con las promesas que hizo a los electores, una simple revisión contradice esta afirmación.
El «brexit»
Un divorcio a medio camino. En junio del 2019, Johnson se hizo con el liderato del Partido Conservador con la promesa de materializar la salida de la Unión Europea (UE), con o sin acuerdo, y así poner fin al bloqueo y la parálisis en que se había sumido el asunto durante la gestión de Theresa May. Y aunque en diciembre del 2020 logró in extremis un acuerdo con sus antiguos socios que evitó una separación abrupta, a los pocos meses quedó claro que el asunto no estaba zanjado.
Los problemas que la aplicación del Protocolo para Irlanda del Norte ha provocado en el comercio entre Gran Bretaña y el Úlster forzaron a Johnson a demandar de Bruselas una revisión del mismo, bajo la amenaza de que lo suspendería unilateralmente. Unas exigencias que han venido acompañadas por el reconocimiento del expremier de que no esperaba que «sus socios lo aplicarían literalmente» el acuerdo.
El covid-19
Del desastre al éxito. El Reino Unido fue de los últimos países en Europa en imponer un confinamiento para frenar el avance del covid-19, una demora que, junto a errores de juicio, como el trasladar a ancianos contagiados a sus residencias y la falta de suministros en los hospitales, facilitó la propagación del coronavirus y terminó dejando una altísima cifra de muertos. Con 171.048 fallecidos, el país fue el más golpeado por la pandemia en Europa.
El hecho de que Johnson se ausentara a principios del 2020 de las primeras reuniones del Gabinete Cobra (el comité de emergencias del Gobierno británico), donde se abordó el tema de la pandemia, ha hecho que muchos lo responsabilicen de este letal resultado. Una mancha que el exmandatario trató de limpiar, con bastante éxito, con el programa de vacunación. Hoy más del 70 % de los británicos están vacunados con al menos dos dosis.
Economía
Promesas incumplidas. Pese a que el Reino Unido comenzó a recuperarse bastante rápido de los efectos de la pandemia y hoy casi tiene pleno empleo (el paro cerró en julio en el 3,8 %), algunas de sus secuelas forzaron a Johnson a romper algunas de sus promesas electorales. Así, por ejemplo, aumentó los impuestos a las empresas e incluso creó una nueva tasa para financiar la sanidad pública. Y también canceló parte del ambicioso proyecto del tren de alta velocidad que buscaría cerrar la brecha entre el pobre norte inglés y el rico sur. Tampoco hay rastro de los 50 nuevos hospitales y de las 50.000 enfermeras adicionales que contrataría para lidiar con la colapsada sanidad.
Escándalos
Del Wallpapergate al Partygate. Pero por si algo será recordada la era de Johnson es por los constantes escándalos que lo salpicaron a él y a sus colaboradores. Uno de ellos fue la polémica remodelación que ordenó realizar en sus apartamentos privados en el 10 de Downing Street y que fueron pagados por donantes del Partido Conservador. Sin embargo, el que más indignación creó y provocó su dimisión fue el de las fiestas ilegales celebradas en las sedes gubernamentales durante los confinamientos por el covid.