Marlaska culpa a los migrantes por el suceso de la valla de Melilla: «es un episodio de intento de entrada violento y es condenable»

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior, en el Congreso.
Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior, en el Congreso. Juan Carlos Hidalgo | EFE

La oposición y los socios de Gobierno habituales y ocasionales del PSOE no dieron por buena la explicación del ministro de Interior

13 oct 2022 . Actualizado a las 13:21 h.

Después de tres meses del suceso en la valla de Melilla que se saldó con 37 muertos oficiales, la mayoría sudaneses, el ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska compareció este miércoles en el Congreso a petición de los grupos ERC y EH Bildu para esclarecer lo sucedido y justificar la acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad españolas e indicó que «en relación a los sucesos, es un episodio de intento violento de entrada irregular y, como todo acto violento, es condenable».

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El titular de Interior dijo que «defendemos a nuestros agentes si se ven heridos y atacados de forma intolerable», si bien España ofreció una respuesta «serena» que consistió en identificar a los migrantes violentos y proteger a los vulnerables. «Los agentes consiguieron reducir la actitud violenta de forma oportuna y proporcionada».

Además, el ministro socialista afirmó que las víctimas se dieron en suelo marroquí, en la fronteriza ciudad de Nador, ya que pocos consiguieron traspasar la zona de «tierra de nadie» de la valla por la actuación de la gendarmería del reino alahuita. «El incidente dejó a 55 guardias civiles heridos, siete vehículos dañados y desperfectos materiales en la verja», dijo a la par que subrayó el «poco daño» sufrido intrafronteras.

Marlaska ofreció una cronología de lo acaecido el 24 de junio en el que reveló, entre otros detalles, que el grupo de migrantes ascendió a un total de 1.700 componentes que se dividieron en dos grupos: los que se enfrentaron a la policía de Marruecos con objetos contundentes y los que abrieron un acceso de la verja e intentaron o bien saltarla o bien subir a un puesto fronterizo para arrojar objetos a sendas fuerzas de seguridad.

Preguntas y críticas en la oposición

Para los grupos parlamentarios, la explicación del ministro socialista fue errática en fondo y detalle. Ana Belén Vázquez, diputada del Partido Popular, contrarió los datos ofrecidos por Marlaska y situó en 2.500 los inmigrantes que asaltaron la valla y en 72 las personas fallecidas. «Por ocultar, ocultan hasta las estadísticas. En lugar de informar públicamente, imponen el silencio», señaló la parlamentaria.

Vázquez criticó que Marlaska «tiene el récord de asistencia de inmigrantes al país desde 1999». Y criticó que 16 agentes tuvieron que hacer frente a la llegada en una frontera de 12 kilómetros. «¿Tiene algo que ver con Pegasus? ¿Tiene que ver con Argelia? ¿Quién escribió la carta a Marruecos sobre la nueva posición de España respecto al Sáhara Occidental? Hoy no hemos podido oír la verdad de sus palabras», concluyó.

Teresa López, de Vox, cargó directamente contra el ministro de Interior y exclamó: «Es usted el negociador que se encarga de que Marruecos contenga a los inmigrantes a cambio de unos bizums millonarios. Menuda jugada le ha hecho el rey alahuita por fiarse de un país con pocos escrúpulos». Además, añadió que el problema fue dejar que Marruecos se encargara del asunto. «España no puede dejar en manos de un tercer país la gestión de la inmigración ilegal», concluyó.

«Masacre» en Nador

Los socios habituales del Gobierno, junto con Unidas Podemos, también vieron con ojos críticos la explicación de Marlaska con lo acaecido. En su turno de palabra, el diputado de Izquierda Unida Enrique Santiago le afeó a Marlaska que, en el intento por contener el asalto, dañase los derechos de las personas vulnerables. «La persecución de las mafias no puede hacer que los vulnerables vean perjudicados sus derechos. Tiene que haber puestos de solicitud de asilo y un protocolo con Marruecos», aseveró.

Por su parte, la diputada de ERC de origen brasileño María Carvalho, que lució una camiseta con el eslogan «Masacre en Melilla», afirmó que Marlaska «criminaliza a las víctimas llamándolas violentas y así refuerza la violencia verbal de cargos públicos como usted y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado».

Carvalho insistió en que «no todo vale para lavarse las manos de los asesinatos» y recordó la escena que vio cuando fue a Melilla a ver las consecuencias del incidente. «Cuando bajé a Melilla aún había sangre en la valla, harapos de ropa de la gente. No escondieron eso porque tiene la certeza de la impunidad», concluyó.

El diputado del BNG, Néstor Rego, fue igual de conciso con el ministro: «La masacre de la valla de Melilla fue una brutal violación de los derechos humanos perpetrada por Marruecos pero con el aplauso de España. No se puede imaginar uno mayor falta de empatía y sensibilidad humana por el asesinato de personas que solo buscaban una vida mejor huyendo de las guerras. Con esta masacre vemos cuál fue el negocio de vender el Sáhara a Marruecos», sentenció.