Bolsonaro y Lula madrugan para depositar su voto en las elecciones presidenciales brasileñas

La Voz AGENCIAS

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Bolsonaro antes de depositar su voto.
Bolsonaro antes de depositar su voto. POOL | REUTERS

Se han registrado escasos incidentes con las urnas electrónicas y con delitos electorales

02 oct 2022 . Actualizado a las 18:09 h.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva ya han depositado sus votos en las elecciones presidenciales que celebra este domingo el país sudamericano con el antiguo presidente como claro favorito. Tras depositar su papeleta en un colegio de Río de Janeiro, Bolsonaro se ha mostrado convencido de que se llevará la victoria en primera vuelta y que las elecciones se desarrollarán sin problemas.

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«Estoy seguro de que serán unas elecciones limpias y que ganaremos con el 60 por ciento de los votos», ha asegurado en comentarios recogidos por Estadao. Por su parte, Lula ha hecho acto de presencia en el colegio electoral de la Escuela Firmino Correia de Araújo, en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo.

«El país necesita recuperar el derecho de ser feliz. Queremos un país que viva en paz, con esperanza y que crea en el futuro», declaró Lula a periodistas después de votar en una escuela pública de esa localidad, a la que llegó trece minutos después de que abrieran los colegios electorales en el país.

«En 2018 no pude votar porque estaba preso, víctima de una mentira, y cuatro años después estoy votando con reconocimiento de mi total libertad y la posibilidad de volver a ser presidente de este país y que vuelva a la normalidad», añadió.

Tras la votación, todavía en curso, Lula dará una breve rueda de prensa y acompañará el recuento de votos en un hotel de la región central de la capital paulista.

Elecciones muy polarizadas

Más de 150 millones de brasileños están citados para dirimir una de las elecciones más polarizadas que se recuerdan en el país, pero al mismo tiempo una con los resultados previsiblemente más claros, según han ido revelando las encuestas que desde hace meses no han cuestionado la victoria del expresidente Lula, quien podría incluso vencer en primera vuelta.

Desde que el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) recuperó sus derechos políticos tras ser anuladas sus condenas, no ha habido sondeo que no le haya puesto de nuevo en el Palacio del Planalto doce años después.

Consciente de ello, el aspirante a la reelección por el Partido Liberal (PL), Jair Bolsonaro, ha centrado su campaña en poner en duda el sistema electoral brasileño y en recordar el pasado con la Justicia de su rival, al tiempo que hacía frente a una pronunciada caída de su popularidad, siempre en entredicho, aunque todavía más tras su gestión de la pandemia.

Brasil decidirá su futuro en un momento en el que tiene que lidiar con índices récord de inflación, una desigualdad de tiempos anteriores, el desempleo, y los estragos de la pandemia, mientras existe el temor de que Bolsonaro no reconozca los resultados de las elecciones, después de que haya estado apelando en numerosas ocasiones al Ejército y poniendo en duda al Tribunal Supremo.

Escasos incidentes

Los comicios transcurren con normalidad en sus primeras horas, con pocos casos de problemas registrados en las urnas electrónicas y de delitos electorales, comunicaron las autoridades.

Según el más reciente boletín de la Justicia electoral, divulgado a las 11.40 hora local (14.40 GMT), durante las casi primeras cuatro horas de votación tuvieron que ser sustituidas por diversos fallos 1.374 urnas electrónicas, que apenas representan un 0,29 % del total que ha sido instalado en todo el país (472.075).

De acuerdo con el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, en las tres primeras horas de votación 130 personas fueron temporalmente arrestadas por diversas violaciones a las leyes electorales, entre las cuales se incluyeron desde actividades de propaganda en favor de candidatos hasta supuestos intentos de sobornar electores.

Uno de esos últimos casos se registró en el estado amazónico de Amapá, donde una persona fue detenida en las inmediaciones de un centro de votación con 19.000 reales (unos 3.800 dólares) en efectivo y será investigada por la supuesta compra de votos a favor de algunos candidatos regionales que no fueron identificados.

Votos desde España y Portugal

En torno a 31.000 brasileños están registrados para votar en España, 20.000 en Madrid y 11.000 en la ciudad de Barcelona; el sufragio es obligatorio y presencial, con urnas electrónicas, lo que permiten el recuento automático y publicación inmediata del resultado tras concluir la votación.

Las encuestas que dan vencedor a Lula da Silva «están compradas, son mentirosas», aseguró Henrique, de 56 años, que vive en España desde 2002. «Nuestro presidente (Bolsonaro) está defendiendo nuestro país, que fue muy destruido, castigado por la izquierda, que robó mucho», enfatizó.

Valoró que Bolsonaro, «el presidente más querido del planeta», hace «lo mejor» por Brasil, por «la libertad, la patria y la familia», mientras que Lula da Silva se basa en «la propaganda y las falsedades», añadió.

Por el contrario, Thales (37 años, siete en España) reconoció «claramente» que votó al candidato de izquierdas y denunció que el Gobierno actual es «sectario» y «no respeta a las minorías, las mujeres, el colectivo LGTBI...».

Cristina (29 años, diez en España) aseguró sin ambages que no le gusta Bolsonaro y espera que su voto ayude a cambiar. «Cuando Lula era presidente todo era más barato, ahora los precios han subido, Bolsonaro está acabando con la Amazonía, ha empeorado todo», sintetizó.

Amélia Brito es lusobrasilsileña y es la cuarta vez que vota para las presidenciales desde Portugal. Explica que está «bastante sorprendida» con la cantidad de gente que ha acudido a votar y celebra que las encuestas de los últimos días le den la victoria a Lula.

Tamires Queirós y Sara Brito, casadas, residen en Portugal desde hace 12 años y 1 año, respectivamente, y aseguran que se acercaron a dar un «voto consciente» con la esperanza de un «cambio en Brasil». «El país ya esta viviendo un momento muy difícil y espero que (Lula) traiga un poco de esperanza», afirma Queirós, quien defiende que, aunque se necesite «mucho tiempo» para cambiar Brasil, «en cuatro años puede mejorar».