España amplía el gasto social y sube impuestos a grandes fortunas, ¿qué hará Portugal en el 2023?

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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LEONHARD FOEGER | REUTERS

El Gobierno luso acaba de pactar subidas salariales del 5 % para el 2023 y mejoras en el subsidio para alimentos: este lunes presentará sus cuentas

10 oct 2022 . Actualizado a las 07:58 h.

España todavía está digiriendo la resaca del proyecto presupuestario que presentó esta semana el Gobierno de Pedro Sánchez para el 2023. Las cuentas no convencen a muchos. La derrama multimillonaria que costará revalorizar las pensiones un 8,5 % -la factura extra es de 13.000 millones de euros, a la que habrá que sumar las prestaciones del contingente de nuevos jubilados-, o las subidas salariales de los funcionarios han generado cierto estupor en las filas de los partidos de la oposición. 

Al histórico gasto social que pretende ejecutar el Gobierno el año que viene -año electoral- hay que sumar todavía el gasto previsto de la más que probable prórroga de las medidas para contrarrestar la crisis energética. No solo la rebaja del IVA del gas y electricidad, también algunas medidas extra que están por llegar para ayudar a hogares y empresas a hacer frente a las facturas. 

La manga ancha con el gasto tiene también otra explicación: las reglas europeas de disciplina fiscal seguirán congeladas hasta el 2024. Eso significa que España no tendrá que acometer ajustes todavía para embridar su déficit (diferencia entre ingresos y gastos) y deuda pública, que deberían situarse no más allá del 3 y del 60 % del PIB respectivamente -en la actualidad se sitúan por encima del 5 y del 116 % del PIB-. 

No es el único país que ha optado por expandir el gasto para hacer frente a la crisis. ¿Qué ha hecho el vecino Portugal

El Gobierno de Antonio Costa ha anunciado este domingo, un día antes de presentar el proyecto de Presupuestos para el 2023, la inyección de 3.000 millones de euros para contener los costes del gas y la electricidad, según revela Diário de Notícias. Se canalizarán a grandes y pequeños consumidores, con reducciones de cerca de 40 euros por megavatio hora (MWh) que cubrirán el 80 % del gas consumido por las empresas que no estén acogidas a tarifa regulada, con un ahorro estimado de entre el 20 y el 30 % frente al precio que se preveía para el año que viene. Esta maniobra podría ayudar a enfriar la inflación en el país luso, que roza el 9 %, máximo de los últimos 30 años. 

Mejoras salariales

En materia de salarios, el Gobierno ha llegado a un acuerdo con los agentes sociales para establecer una subida media del 5 % en el próximo año. A esta revalorización salarial le seguirán otras hasta acumular un 20 % de mejora en el 2026. 

También se ha llegado a un acuerdo para elevar el salario mínimo interprofesional (SMI), que escalará desde los 705 euros -uno de los más bajos de la UE, según recoge Efe-, hasta los 760 euros en el 2023. El objetivo del Ejecutivo luso, no obstante, es llegar al umbral de los 900 euros al terminar la legislatura (2026). Por esas fechas, el SMI portugués seguirá 100 euros por debajo del SMI actual en España. 

El proyecto de Presupuestos también incorporará mejoras en los subsidios a la alimentación, en los cálculos de horas extraordinarias y la indemnización por despido, según Efe. 

¿Qué hay de los impuestos? Al igual que el Gobierno español, el portugués se encuentra ante la tesitura de buscar fuentes alternativas de ingresos para sufragar los gastos extra. Más aún si se tiene en cuenta que el Ejecutivo se ha mostrado favorable a revisar la presión fiscal sobre las rentas del trabajo -en España se ampliaron las bonificaciones en el IRPF a quienes ganan menos de 21.000 euros brutos al año y se subieron las bases máximas de cotización- y la presión fiscal sobre las pymes. 

Contempla también ventajas fiscales para impulsar la inversión en investigación y desarrollo, la contratación de jóvenes y apoyos a sector agrícola.