Purgas y rumores ante un crucial congreso para Xi del Partido Comunista Chino

María Puerto PEKÍN / E. LA VOZ

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El presidente de China, Xi Jinping, en una reunión de la cúpula del Partido Comunista Chino, en octubre del 2017
El presidente de China, Xi Jinping, en una reunión de la cúpula del Partido Comunista Chino, en octubre del 2017 JASON LEE | REUTERS

El presidente acude a la cita con la intención de ser reelegido para un tercer mandato

11 oct 2022 . Actualizado a las 14:20 h.

El secretismo y la falta de transparencia caracterizan la política china, que se prepara para celebrar un congreso crucial en el que Xi Jinping pretende ser elegido para un tercer mandato.

Pekín juega siempre a ser muy predecible, ya que la estabilidad es uno de sus pilares. No suele haber sorpresas en las principales citas políticas del año: el plenario de la asamblea nacional en marzo y la reunión política del comité permanente en octubre. Estos eventos son representaciones precisas de poder y consenso político de cara a la opinión pública. Las disensiones, negociaciones, depuraciones e incluso encarnizadas luchas fratricidas se dan entre bambalinas en los meses antes de la cita política, adonde todo llega consensuado.

Este año, el vigésimo Congreso del Partido Comunista chino (PCCh) es especialmente importante. Tradicionalmente debería marcar el final de los dos mandatos del presidente Xi Jinping y el anuncio de su sucesor. Pero Xi rompió el consenso, vigente desde Deng Xiaoping, de relevar a la cúpula cada diez años para facilitar una dirección colegiada. La reforma de la Constitución del 2018 le permite optar a un tercer mandato e incluso perpetuarse en el poder. Desde Mao, es el presidente que más poder ha acumulado. Controla el gobierno y la poderosa Comisión Militar Central.

Hasta el congreso, que empieza el 16 de octubre, todos son especulaciones y quinielas sobre quiénes acompañarán a Xi Jinping en la cúpula del poder, porque su renovación como líder del país se da por hecha.

Programa consensuado

El programa político para los próximos cinco años y la elección de cargos se habrá consensuado en los últimos meses. Desde tiempos de Mao, los líderes chinos acostumbran a reunirse en verano en la ciudad costera de Beidaihe (provincia de Hebei), bajo estricto secretismo y sin informar de las fechas.

Pero el congreso no va a ser el paseo triunfal que esperaba Xi Jinping. El 2022 ha llegado repleto de problemas. Los brotes de la variante ómicron han puesto a prueba la política de covid cero impuesta por Xi. La población está cansada de los continuos bloqueos y cuarentenas, que además ralentizan la economía. La crisis del mercado inmobiliario agrava la desaceleración económica. A ello hay que añadir una persistente sequía en el centro del país que ha paralizado la producción hidroeléctrica dejando sin luz a millones de habitantes y a muchas empresas.

Y a nivel internacional la «alianza sin límites» con Putin anunciada en febrero, antes de la invasión rusa de Ucrania, no ha fortalecido la posición del gigante asiático.

Posibles pactos

Con estos problemas sobre la mesa, se verá si Xi Jinping consigue imponer a sus favoritos en el comité central o se ha visto obligado a pactar con otras facciones, como la Liga de las Juventudes Comunistas, a la que pertenece el primer ministro, Li Keqiang.

De momento, ha mostrado su fuerza con la detención y condena por corrupción del exviceministro de Seguridad pública Sun Lijun, el exministro de Justicia Fu Zhenghua y los exjefes de policía de Shanghái, Chongqing y Shanxi. Todos han sido acusados de formar una camarilla y de ser desleales a Xi.

La operación es una purga política a escasas semanas del congreso y lanza el mensaje de que Xi Jinping no permitirá la disidencia.

Rumores de golpe de Estado

El clima de especulación y secretismo han favorecido que se expandieran algunos rumores de golpe de Estado contra Xi Jinping. Hace unas semanas, algunos medios indios y cuentas de Twitter vinculadas a Falun Gong afirmaban que el líder chino había sido detenido. La normalidad de la vida en la capital y la aparición de Xi Jinping en público han desmontado los rumores. El 30 de septiembre, el presidente y toda la cúpula del partido participaron en la ceremonia oficial en memoria de los mártires, que como cada año se celebra la víspera del 1 de octubre, la fiesta nacional.