Un tercio de la comida en el mundo se tira y aumenta el cambio climático

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Campo de agricultura en la provincia de Yunnan
Campo de agricultura en la provincia de Yunnan ALY SONG

El 70 % de los alimentos que se desperdician proceden del ámbito doméstico

11 nov 2022 . Actualizado a las 09:16 h.

El cambio climático no es solo una cuestión de sequías, huracanes y lluvias torrenciales. Es un asunto que afecta a todas las esferas de la vida, desde la salud hasta la economía. Por supuesto también a la seguridad alimentaria. «Este concepto se refiere a la inocuidad de los alimentos. Es decir, que lo que comemos no nos enferme. También atiende a la seguridad del abastecimiento, que todo el mundo tenga acceso a comida», explica Marta García, exdirectora ejecutiva de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición y actual miembro de la Dirección General de Industrias Alimentarias.

Esta semana coincidiendo con la celebración de la COP27 el programa Copernicus sobre cambio climático de la Unión Europea publicó un informe que asegura que el ascenso de la temperatura media global de 1,5 grados, un límite fijado en el Acuerdo de París, podría alcanzarse ya en el 2034.

Esta investigación confirma la aceleración de un calentamiento en el que cada décima tiene un impacto elevado en la producción de alimentos. «Debido al calentamiento de la superficie terrestre y del océano ahora es más fácil que puedan proliferar bacterias y hongos patógenos que están adaptados a ambientes más cálidos. En Europa, por ejemplo, tenemos desde hace unos años un problema serio con un tipo de alga tóxica que antes aparecía solo en los mares tropicales», comenta García.

El reto para las próximas décadas pasa por alimentar a una población en constante crecimiento mientras se respetan los límites planetarios. «Este es sin duda el gran desafío de nuestro tiempo. Necesitamos mucha investigación en el desarrollo de semillas que sean resistentes a la sequía y nuevas técnicas más sostenibles de regadío para lograr que con poca agua se puedan conseguir cultivos productivos», destaca.

Otro de los asuntos clave para alimentar a miles de millones de personas de forma sostenible tiene que ver con los desperdicios. Las cifras son alarmantes en este sentido. Según datos del Ministerio de Consumo, a nivel mundial se pierde alrededor de un tercio de los alimentos que se producen. Las tasas más altas de desperdicio se sitúan en el 50 % para tubérculos, frutas y hortalizas, 35 % para pescado, 30 % para cereales y 20 % para semillas oleaginosas, carne y productos lácteos.

En Europa el 70 % de los alimentos desechados preceden del ámbito doméstico, de servicios de restauración y minoristas, mientras que los sectores de producción y procesamiento de alimentos contribuyen con el 30 % restante.

«Esto es un problema muy grave y uno de los objetivos de desarrollo sostenibles. Es inconcebible e inaceptable que a día de hoy se tire tanta comida. Estamos hablando de que el empleo del 30 % de la superficie agrícola del mundo se desperdicia. Además, al descomponerse los alimentos aumentan los gases de efecto invernadero. La única parte positiva de todo es que como partimos de cifras tan desolaras solo se puede mejorar», asegura. Las emisiones procedentes de los sectores agrícola y forestal representan actualmente más del 30 % de las emisiones anuales (la deforestación y degradación de los bosques el 17,4%, la agricultura el 13,5%). 

La Unión Europea aprobó en el 2019 el Pacto Verde que incluye entre sus retos tratar de reducir a la mitad la cantidad de alimentos que se pierden respecto al año 2015 antes de que termine la década. «En España no vamos tan mal porque los datos más recientes aseguran que en el 2021 el desperdicio medio por persona disminuyó. Es cierto que estaba la pandemia, pero se observa una tendencia impulsada por una mayor concienciación», sostiene.

El tema es demasiado complicado como para señalar a un único responsable. En cualquier caso se trata de un problema global en el que cada persona cuenta. «Debemos tener en cuenta que los ciudadanos tenemos muchísima fuerza como consumidores para promover cambios reales en la industria alimentaria. Para que esto ocurra tiene que haber más sensibilización», apunta.

García menciona una ley pionera que acaba de aprobarse en España y que supone un avance importante. «Actúa sobre la sangría de alimentos que se tiran a pesar de que están en buen estado desde el punto de vista de la salud. Ahora se van a donar o distribuir a bancos de alimentos o asociaciones que los necesiten, como Cáritas», concluye García que este lunes ofrecerá la masterclass Seguridad Alimentaria: Importancia, contexto actual y desafíos futuros. Hacia sistemas alimentarios sostenibles organizada por el Centro Europeo De Másteres y Posgrados.