Condenan a una nonagenaria por complicidad en el asesinato de más de 10.500 presos un campo nazi
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La Justicia alemana mantiene en suspenso los dos años de cárcel aunque considera probado que su apoyo como secretaria contribuyó a las atrocidades cometidas en el campo de concentración de Stutthof
20 dic 2022 . Actualizado a las 16:33 h.Un tribunal alemán ha condenado este martes a dos años de libertad condicional a una nonagenaria que fue secretaria del campo de concentración nazi al declararla culpable de complicidad en el asesinato de más de 10.500 prisioneros, aunque mantiene en suspenso la pena de dos años de cárcel que se ha dictado contra ella.
Tras un total de 40 días de juicio, el juez del Tribunal Regional de Itzehoe ha considerado probada la complicidad de la acusada Irmgard Furchner, de 97 años, que trabajó como funcionaria en la comandancia del campo de Stutthof, cerca de la ciudad polaca de Gdansk, desde junio de 1943 hasta abril de 1945. Por aquel entonces, tenía entre 18 y 19 años.
El juicio arrancó en septiembre del 2021 y, en él prestaron declaraciones catorce testigos, ocho de ellos supervivientes del campo que dieron cuenta de los abusos cometidos dentro de estas instalaciones. También hablaron expertos, entre ello un historiador que se extendió 14 sesiones. La anciana intentó eludir el proceso escapando una madrugada de su residencia de ancianos en una localidad a las afueras de Hamburgo, en el norte del país. La Policía la detuvo en cuestión de horas y un tribunal ordenó que pasará cinco días en prisión preventiva.
«Siento lo que ha pasado», declaró en el final del juicio, el único momento en que rompió su silencio. «Lamento haber estado en Stutthof en ese momento. Es todo lo que puedo decir», alegó.
La fiscalía expresó su convencimiento de que con su trabajo de oficina, Furchner contribuyó a garantizar el funcionamiento del campo y que con su labor voluntariosa constituyó un importante apoyo para el comandante del campo y sus ayudantes.
En el campo de concentración de Stutthof murieron durante la II Guerra Mundial alrededor de 65.000 prisioneros, entre ellos muchos judíos, principalmente por debilitamiento y enfermedad.
Al menos 200 prisioneros fueron asesinados con ciclón B en la cámara de gas y en el interior de un vagón de tren clausurado y otros 30 de un disparo en la nuca en un lugar secreto ubicado en el crematorio.