Libertad condicional para Ricart, detenido por dirigir un narcopiso en Barcelona
ACTUALIDAD
El único condenado por crimen de Alcáser llevaba una vida relacionada con la droga desde que salió de la cárcel en el 2013
22 dic 2022 . Actualizado a las 16:52 h.Una jueza de Barcelona acordó ayer dejar en libertad al único condenado por el crimen de Alcáser, Miguel Ricart, que fue detenido el pasado martes por los Mossos d’Esquadra como supuesto responsable de un narcopiso en el barrio del Raval.
La titular del Juzgado de instrucción número 18 de Barcelona dejó libre pero con cargos a Ricart y al otro arrestado, ambos por un delito contra la salud pública, ya que la Fiscalía no pidió ninguna otra medida y ambos designaron domicilio y no tienen antecedentes que cuenten para esta causa. Deberán comparecer cada quince días en el juzgado.
Ricart, de 53 años de edad, fue arrestado en una casa en el barrio del Raval de Barcelona, donde los agentes intervinieron 26 gramos de cocaína, 7 gramos de heroína y pequeñas cantidades de hachís.
Vínculos con la droga tras salir de prisión
«Mantengo lo que dije en su día. Soy un puto cabeza de turco. Tengo que demostrar que yo no fui». Esta fue la primera declaración que hizo Miguel Ricart tras abandonar la cárcel en el 2013, después de permanecer 23 años en prisión. Ricart sufrió la condena por torturar, violar y asesinar a tres adolescentes de 14 y 15 años: Miriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez. Fue el único condenado por el crimen de Alcácer, un suceso que conmocionó a la sociedad española en 1993. De Antonio Anglés, su compañero, nada se sabe. Ha desaparecido y apenas hay rastros consistentes sobre dónde se podría encontrar.
Ricard se benefició de la doctrina Parot. Los 170 años de cárcel que le impusieron de pena quedaron solo en 23. Cuando salió del penal de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real, comenzó una incesante huida hacia ninguna parte, en la que la droga siempre ha estado presente. Durante un corto período de tiempo estuvo sometido a un discreto seguimiento policial.
La noche del 12 de diciembre del 2013, el exconvicto cogió un autobús con destino a Francia, donde se perdió su pista, aunque pudo regresar a España días después. Se sabe que recaló en Córdoba, Barcelona, Valencia y Madrid. Desde entonces Ricart ha tratado de mantenerse siempre en el anonimato, oculto en innumerables ocasiones bajo un pasamontañas, para evitar ser reconocido. En alguna ocasión, ha cambiado incluso el orden de sus apellidos para adquirir billetes de tren, hasta que este martes trascendió la noticia de que había sido detenido en el barrio barcelonés del Raval por dirigir un narcopiso. Los Mossos llevaban tiempo vigilando el inmueble, foco de las protestas vecinales. Cuando entraron en la casa, Ricart estaba con otra persona. Fue arrestado por tráfico de drogas.
Ahora se parece poco al de los años noventa. Tiene poco pelo y lleva barba. Fue su primera detención tras salir de la cárcel, pero no la primera vez que se lo relaciona con la droga. En Madrid fue identificado, hace ahora casi dos años, también en un narcopiso, pero no se le arrestó ni se le acusó de ningún delito. Ricart sale de un anonimato que le costará mantener tras su detención en Barcelona.