La Fiscalía archiva la investigación por las muertes en el último salto masivo de la valla de Melilla
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Da traslado a la Guardia Civil por el lanzamiento de piedras por parte de varios agentes
23 dic 2022 . Actualizado a las 18:18 h.La fiscal de Sala Coordinadora de Extranjería, Beatriz Sánchez, ha emitido este viernes un decreto por el que archiva las diligencias de investigación que mantenía vivas sobre los acontecimientos ocurridos en la frontera de Melilla del pasado 24 de junio, en los que murieron 23 personas. Indica que no aprecia indicios de delito en la actuación de los agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
No obstante, da traslado al Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil de la actuación de varios agentes que lanzaron piedras contra las personas migrantes por si fuera constitutiva de infracción disciplinaria.
La fiscal de Sala coordinadora de Extranjería, Beatriz Sánchez, firma el decreto de archivo al no ver indicios ni de posibles delitos de homicidio imprudente ni de omisión del deber de socorro; y considera también legales las 470 rechazos en frontera cuestionados por el Defensor del Pueblo.
Recuerda no obstante a los ministerios implicados su obligación de garantizar que los inmigrantes tienen «posibilidades reales» de solicitar legalmente visado, protección internacional o asilo.
Hay que garantizar que lo puedan hacer en los países de origen o de tránsito, así como en los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla, «a fin de asegurar que los migrantes que intenten acceder a nuestro país mediante el salto de la valla hayan podido optar previamente por acudir al sistema legalmente establecido», destaca en su escrito.
Recuerda la fiscal que la mayoría de las personas migrantes proceden de países en conflicto y son merecedoras de protección internacional.
«Debería realizarse un análisis pormenorizado de las fallas de un sistema que no impide que estas personas pongan en riesgo su integridad física y sus vidas, acometiendo conductas tan peligrosas como un salto de la valla sin haber acudido a los sistemas legales establecidos al efecto», insiste.
La fiscal de Extranjería abrió su investigación el pasado 28 de junio y durante seis meses, explica el Ministerio Público, se han practicado diversas diligencias, desde inspecciones oculares y toma de declaración a inmigrantes y agentes al análisis de informes, material videográfico y audios de lo ocurrido aquel 24 de junio.
Los únicos datos oficiales sobre las muertes y sus causas, resalta, son los facilitados por las autoridades marroquíes en el informe emitido a requerimiento del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos; y solo Marruecos dispone de todos los elementos probatorios (cuerpos de los fallecidos, testigos, heridos...).
En su investigación, la Fiscalía ha constatado que la actuación de los migrantes, entre 700 y 800 personas, fue «hostil y violenta», tanto hacia los agentes marroquíes como hacia los españoles.
De las diligencias practicadas, asegura, no puede concluirse que la actuación de los agentes que intervinieron incrementara el riesgo para la vida e integridad física de las personas que intentaban saltar la valla, por lo que no se les puede imputar un delito de homicidio imprudente.
Según apunta, ninguno de los agentes actuantes en el operativo tuvo conocimiento «de la avalancha producida y de sus fatídicas consecuencias», por lo que en ningún momento supieron que había personas en situación de riesgo que necesitaban su auxilio. Incluso de haberlo sabido, añade, no podrían habérselo prestado »sin riesgo propio«.
La Fiscalía tampoco cuestiona los 70 rechazos en frontera, en los que según el Defensor del Pueblo no se respetaron «las garantías legales nacionales e internacionales»
Según el decreto, los guardias civiles que llevaron a cabo las devoluciones lo hicieron «en cumplimiento y en el ejercicio de sus funciones, en aplicación de lo dispuesto en la Ley de Extranjería y en base a las competencias que legalmente tienen atribuidas para evitar un daño grave, inmediato e irreparable, como era el ataque violento, masivo e incontrolado a una frontera española».
Marruecos, contra Amnistía Internacional
Por su parte, el Gobierno de Marruecos afirma que el informe de Amnistía Internacional (AI) sobre la tragedia ocurrida en la frontera de Melilla el pasado 24 de junio carece de «objetividad e imparcialidad», es «sesgado y se rige por una fuente unilateral», y defiende la actuación «proporcionada» ese día de sus fuerzas de seguridad.
La Delegación Marroquí de Derechos Humanos contesta así al informe presentado por AI el 13 de diciembre, en el que sostiene que las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas cometieron crímenes contra el derecho internacional en el salto a la valla de la ciudad norteafricana española de Melilla, en el que murieron, según esa organización, al menos 37 subsaharianos, según un comunicado publicado este jueves por la agencia oficial de noticias marroquí MAP.
Entre esos crímenes figuran la omisión del auxilio médico a los heridos, torturas y expulsiones colectivas, según AI.
Para el organismo marroquí, dicho documento constata «las campañas de Amnistía Internacional» contra Marruecos y las afirmaciones que recoge, basadas, dice, en una «fuente unilateral», carecen de «pruebas que las respalden».
Cita como fuentes de AI tres asociaciones, una de ellas, afirma, «conocida por sus posturas políticas radicales», otra por «su hostilidad a la integridad territorial de Marruecos» y una tercera que «no realizó ninguna investigación sobre el tema».
Sobre el número de migrantes muertos ese día que sostiene AI (37 frente a los 23 que dicen las autoridades marroquíes), Marruecos indica que «no se sustentan ni concuerdan con resultados de investigaciones ni documentos». Según la Delegación, AI «no pudo determinar el número real debido a que no realizó trabajo de campo».
El Gobierno marroquí lamenta que AI se basó en «noticias de dudosa credibilidad y se limitó a seleccionar y presentar testimonios individuales y unilaterales sobre presuntas transgresiones, sin prueba ni fundamentación alguno».
Y defiende la actuación de las autoridades marroquíes ese día, que «no recurrieron al uso de munición real y optaron por responder con medios legales proporcionados, a pesar de la gravedad del ataque», un intento de cruce del paso fronterizo en el que participaron entre 1.500 y 2.000 personas.