La nueva tendencia: viajar con desconocidos para hacer amigos

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El grupo de viaje en Costa Rica
El grupo de viaje en Costa Rica

El destino es lo de menos. Lo importante es la compañía y conocer a gente que nunca has visto con la que compartir experiencias. Este es el último grito itinerante

01 mar 2023 . Actualizado a las 18:44 h.

«Casi todos coincidíamos en que en nuestro día a día nos resultaba muy difícil relacionarnos con la gente y abrir nuevos círculos, la gente se encierra en su rutina», explica Daniel, guardia civil coruñés de 30 años, sobre sus compañeros de viaje a Costa Rica. «Fue algo increíble, casi irrepetible, pero en cuestión de dos semanas hicimos una familia», cuenta Clara (25 años, Ciudad Real), que también pertenecía al grupo. «Un año después del viaje mantenemos contacto diario, nos llamamos y escribimos constantemente y nos reunimos cada pocas semanas en distintas ciudades. Cuando podemos, nos vamos a algún sitio juntos», continúa Daniel. De hecho, habla por teléfono desde Colombia, donde pasa unos días con parte de este grupo de quince personas que se conoció ya hace un año en el Caribe.

Todos formaban parte de un viaje organizado por la empresa WeRoad, que ofrece vacaciones por los cinco continentes para grupos de desconocidos, reunidos por rango de edad y su predisposición a conocer a otras personas y vivir aventuras. Clara, que también trabaja para esta compañía y suele hacer este tipo de viajes, en Costa Rica desempeñó el papel de coordinadora, una figura que se aleja del clásico guía y solo asume un rol de planificación con información que le proporcionan sus compañeros. «En cada ocasión llegas a conocer muy de cerca a las personas, pero lo que ocurrió en Costa Rica fue fascinante, hicimos una nueva familia», explica.

Curva de la experiencia

«Yo opté por este formato tras la pandemia, decidí tomarme las cosas de otra manera, vivir de verdad», explica Daniel, que no se había planteado antes viajar solo ni con desconocidos. «Conocí estos viajes y al principio lo prioritario era el destino, pero después entendí que lo más importante es la compañía», explica. «Ahora ya me da igual adónde ir si puedo hacerlo con este grupo de amigos o si sé que voy a conocer a gente tan alucinante». La predisposición para abrirse a nuevas personas es fundamental, pero también influyen las dinámicas de grupo. «Los coordinadores deben saber estimular la interactuación; por ejemplo, cambiando a los pasajeros de cada coche o rotando los sitios en las mesas para la cena», dice Clara. La propia WeRoad estudia la llamada «curva de experiencia» para que se intercalen momentos muy activos con otros que se presten más a la conversación, a la fiesta o el descanso.

 Grupo de Whatsapp

«Desde antes del viaje, estábamos en un grupo de WhatsApp planeándolo todo, creando expectación, conociéndonos. Por eso, al llegar al aeropuerto fue como si lleváramos juntos toda la vida», dice Daniel. «A partir de ahí, cada momento, cada sitio, cada broma fueron únicos», continúa el coruñés. «Tras experiencias como esta, veo mucho más natural que la gente se conozca mejor mientras viaja que durante su día a día. Te abres de golpe, vas más allá, te interesas por la persona».

Por eso, quizá el mejor formato para proseguir su amistad sea también itinerante: dado que viven en distintas ciudades españolas, se reúnen a menudo en casa de alguno de ellos. Ya se vieron en Madrid, Málaga, Alicante o Barcelona. El último encuentro fue en casa de Daniel, en A Coruña. Breves quedadas hasta que en algún momento puedan volver a coincidir agendas y realizar otro viaje juntos. «Lo curioso es que no hay grupúsculos, todos estamos muy unidos y nos llevamos muy bien entre todos. Hubo algún rollete entre algunos, lo normal, pero nada que excluya a nadie o genere malentendidos», explica Clara.

El escritor búlgaro Georgi Gospodinov escribía que cuando dos personas saben que el tiempo que pasarán juntos es limitado, tienden a condensar todas las experiencias que les hubiera gustado compartir. Es una de las mejores maneras de expresar y entender por qué los encuentros fortuitos con desconocidos pueden ser tan reveladores, y también cuánto más emocionantes se vuelven si todas esas experiencias se dan en un contexto diferente y estimulante. Si es notable con los amigos, más notable es con las parejas. Porque en estos viajes hay quien va un paso más allá.

Por ejemplo, Manuel y Sheila, de Sevilla y Barcelona respectivamente. En el 2021 eran parte de uno de estos viajes en Jordania. «Todo comenzó con un juego de bienvenida donde descubrimos que teníamos una pasión en común, Australia. Sin darnos cuenta, siempre coincidíamos al lado; en el autobús, en las comidas, en las cenas, en las actividades…». Recuerdan una noche maravillosa bajo las estrellas en el Wadi Rum, pero no acabarían de entender qué sentían hasta «un día en una actividad de barranquismo, cuando unas inocentes manos se entrelazaron», dicen. Desde ahí, todo se disparó cuando él se presentó por sorpresa en una quedada en la que ella estaba en Barcelona. Repetirían viaje en Indonesia y desde entonces salen juntos.

 

Sheila y Manuel
Sheila y Manuel

ITALIANO Y ESPAÑOLA

Son muchos los que intentan integrar lo máximo posible sus viajes en sus vidas. Pero parejas como Daniele y Cristina, italiano él, española ella, lo supeditan todo a este tipo de vida itinerante, de constante consumo de aventuras y experiencias. «Nuestra historia es como una telenovela, con muchas aventuras por el medio y mucho drama peliculero». Se conocieron como estudiantes en Dinamarca hace dos años.

«Él era el que llevaba el cotarro y animaba y creaba actividades para un grupo de amigos italianos. Yo, por mi parte, era la misma persona, pero para mi grupo de amigos españoles», dice Cristina. Juntaron esos grupos y, cuando estaban en el mejor momento, de nuevo tocaba separarse: «Poco después de conocernos, yo encontré trabajo en Lisboa y él se iba a regresar a Italia, así que los dos dejábamos Dinamarca y nos íbamos a sitios diferentes, no teníamos nada demasiado serio, pero nos íbamos a separar y nos daba mucha pena. Las semanas pasaron y era tiempo de partir, yo me fui a Lisboa y él a Italia. No obstante, decidimos seguir con la relación a distancia». El giro que no se veía venir es que ambos se convertirían en coordinadores de viaje de WeRoad, para animar otros grupos por todo el mundo, como cuando se conocieron. Y así siguen: viajando cada uno por su cuenta, juntos y para verse.

Cristina y Daniele
Cristina y Daniele