La coalición de Gobierno queda muy tocada, pero no se contempla una ruptura, al menos hasta después del 28M

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, este miércoles, en la bancada azul del Gobierno, durante la sesión de control en el Congreso
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, este miércoles, en la bancada azul del Gobierno, durante la sesión de control en el Congreso Eduardo Parra | EUROPAPRESS

La ley del «solo sí es sí» eleva la tensión entre los dos socios del Ejecutivo, que irá agravándose a medida que se acerquen las generales

08 mar 2023 . Actualizado a las 08:15 h.

En cualquier Gobierno, sin necesidad de que fuera de coalición, el hecho de que una ley impulsada por un ministro fuera profundamente modificada por otra parte del Ejecutivo para corregir sus defectos o sus consecuencias comportaría la dimisión o el cese inmediato del ministro o la ministra responsable de la ley. No es eso lo que va a suceder con Irene Montero, responsable última de la ley del «solo sí es sí», que ya ha anunciado que no piensa dimitir.

Lo ocurrido este martes abre sin embargo la mayor crisis que ha vivido el Ejecutivo de coalición desde su formación. Pese a ello, la posibilidad de que se produzca una ruptura ha sido descartada tanto desde el PSOE, en donde Pedro Sánchez ha dicho que «no se contempla» —y ha tenido que precisar que apoya a todos sus ministros «incluida la de Igualdad»—, como por Unidas Podemos. La proximidad de las elecciones autonómicas y municipales, que se celebrarán el 28 de mayo, hace impensable una ruptura de la coalición, que tendría efectos devastadores para los dos sectores del Ejecutivo.

Ello no implica, sin embargo, que la coalición esté blindada hasta el final de la legislatura. En el lado de Podemos, quien más presiona para que se produzca una ruptura antes de las generales de diciembre es el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, que sigue teniendo un ascendente muy grande sobre todo lo que ocurre en el partido. Hace no mucho, Iglesias advirtió al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de que si aprobaba la reforma de la ley del «solo sí es sí» con el PP «lo pagará».

En el sector socialista, sin embargo, están convencidos de que Unidas Podemos no romperá la actual coalición en ningún caso. Entre otras cosas, porque la posición del proyecto que impulsa la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, quedaría muy debilitada.

Pero, después de lo ocurrido este martes, la coalición queda muy tocada. Lo esperable es que las discrepancias arrecien a medida que se acerquen las generales de diciembre. Uno y otro saben que el partido que rompa la coalición pagará un mayor precio electoral. Pero también conocen que es necesario que el PSOE y Unidas Podemos busquen espacios diferenciados, lo que no hace imposible una ruptura. Si lo ocurrido este martes hubiera sucedido dentro de seis meses, es muy probable que la coalición estuviera ya rota.