El Partido Republicano cierra filas en torno a Trump ante su posible imputación por el pago a la actriz porno Stormy Daniels

MIGUEL PALACIO NUEVA YORK / E. LA VOZ

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Michael Cohen, exabogado personal de Donald Trump, en una imagen de archivo.
Michael Cohen, exabogado personal de Donald Trump, en una imagen de archivo. EDUARDO MUÑOZ | REUTERS

Ante los últimos movimientos de la fiscalía, que invitan a pensar que el expresidente será imputado próximamente, desde su partido han intensificado los esfuerzos dirigidos a atacar el procedimiento judicial

21 mar 2023 . Actualizado a las 09:08 h.

Michael Cohen, exabogado personal de Donald Trump y testigo estrella de la investigación del fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, sobre el pago de Trump a la actriz de cine para adultos, Stormy Daniels, acudió de nuevo este lunes al juzgado para matizar el testimonio de Robert Costello, llamado a declarar por la defensa. El Partido Republicano se vuelca en las críticas contra el fiscal Bragg. Costello, excolaborador de Cohen, afirmó que había sido citado por el equipo legal de Trump, lo que podría indicar que desde la defensa creen que su testimonio podría servir para poner en duda el de Cohen.

Por su parte, Cohen, que en su momento fue el encargado de pagar 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels, habló en dos ocasiones la semana pasada ante el gran jurado y se ha reunido en más de 20 ocasiones con la oficina del fiscal del distrito de Manhattan. En el 2018, Cohen se declaró culpable del pago de los 130.000 dólares a Daniels, que Trump le habría reembolsado posteriormente. Ante los últimos movimientos de la fiscalía, que invitan a pensar que Trump será imputado próximamente, desde el Partido Republicano han intensificado los esfuerzos dirigidos a atacar el procedimiento judicial.

Kevin McCarthy, portavoz de la mayoría republicana en la Cámara de los Representantes, afirmaba que Bragg estaba «abusando de su cargo» aunque evitaba unirse a la llamada de Trump a sus seguidores a protestar ante su posible detención a través de la red social Truth el pasado sábado. «No creo que la gente deba protestar por esto» decía McCarthy el domingo por la noche.

Jim Jordan, representante republicano en la Cámara baja y presidente del Comité Judicial, defendía que el juicio es parte de una persecución judicial contra «un expresidente de los Estados Unidos y actual candidato» a las elecciones del 2024. Jordan criticaba el juicio en una carta escrita junto a otros dos de los presidentes de comités republicanos y en la que acusaban a Bragg de estar llevando a cabo «un abuso de la autoridad de encausamiento sin precedentes». Además, los tres republicanos afirmaban en la carta que abrirán una investigación sobre el uso de fondos por parte de la oficina de Bragg para orquestar una persecución «motivada políticamente».

Por su parte, el gobernador de Florida y principal rival de Donald Trump en las primarias republicanas, Ron DeSantis, evitaba utilizar los avances del fiscal del distrito de Manhattan contra el expresidente. En vez de eso, DeSantis se hacía eco de los rumores originados en el entorno de Trump de que la actuación del fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, estaría influida por las donaciones del multimillonario húngaro George Soros al partido demócrata.