Policías de Járkov: el desafío de luchar contra el crimen en tiempos de guerra
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Su principal misión es encontrar a saqueadores y colaboradores rusos
25 mar 2023 . Actualizado a las 05:00 h.El oficial de policía Vitaly Kozhurin no es capaz de explicarse cómo logró salvar el pellejo. El 27 de febrero del 2022 las tropas rusas intentaron penetrar en su ciudad, Járkov, situada a apenas 40 kilómetros de la frontera. Kozhurin patrullaba junto a un compañero por la calle Shevchenko, que lleva al centro de la urbe, cuando se encontró de bruces con un vehículo Tigr del ejército enemigo. La ametralladora comenzó a disparar, y los dos hombres corrieron para salvar su vida. «No soy capaz de entender por qué no nos dieron», confiesa el agente. Lograron guarecerse en un edificio y fueron rescatados poco después por militares ucranianos, que además pudieron repeler el ataque enemigo.
La vida de miles de policías ucranianos, como Kozhurin, ha cambiado drásticamente en el último año. Muchos han pasado de ocuparse de la criminalidad común a rescatar a personas bajo los escombros o entregar ayuda humanitaria en los lugares más afectados por los bombardeos.
«Me duele explicar lo que nosotros y los ciudadanos sentimos en los primeros días», asegura mientras pasea por el distrito de Saltivka, el más afectado por las bombas rusas. Sus pasos se dibujan en la nieve mientras patrulla por el desolado lugar, repleto de edificios agujereados, paredes derrumbadas, una escuela y varios locales reventados por los proyectiles y huecos de ventanas cubiertos por madera y cartones.
Saqueos
Tras el repliegue del Ejército ruso al este, el mayor problema de ese barrio, aseguran los agentes, es la presencia de saqueadores que entran en los pisos abandonados de los edificios bombardeados para sustraer las pertenencias de los vecinos que migraron a otras zonas de Ucrania. «Se introducen por las ventanas, trepan y roban», asegura el oficial. «Cuando la gente empezó a volver al barrio, muchos denunciaron que les habían sustraído sus enseres», acredita también Vitaly Syros, capitán de la unidad en la que patrulla Kozhurin. Más de 80.000 saqueos han sido registrados en las zonas retomadas por las tropas ucranianas desde el inicio del conflicto.
Syros relata que otra de las nuevas tareas fundamentales de la policía de Járkov es encontrar saboteadores y colaboradores rusos entre los ciudadanos de la ciudad. Muchos son hallados después de la recepción de denuncias anónimas de algún vecino o violando el toque de queda nocturno que continúa vigente en la urbe. «Revisamos los documentos de las personas, investigamos la razón por la que está violando el toque de queda y, si no tienen una respuesta clara, las presentamos ante las autoridades pertinentes», asegura el capitán.
También él ha vivido la tragedia de la guerra de cerca. Fue testigo de cómo varias personas perdieron la vida después de la explosión de un proyectil y de cómo las tropas rusas dispararon a un jubilado en su coche.
La policía ucraniana también se dedica ahora a investigar los crímenes de guerra que tuvieron lugar en los territorios ocupados durante meses por los rusos. Se desplazan a las pequeñas aldeas y hablan con los testigos para intentar reconstruir las violaciones a los derechos humanos. En esa tarea han contado con la ayuda de agentes españoles de la Policía y la Guardia Civil.
Con la vuelta de parte de la ciudadanía a Járkov y las localidades aledañas, se han encontrado también con un nuevo problema. «El número de conductores borrachos se está incrementando. Probablemente sea una reacción a las circunstancias actuales. Nada es comparable ya con los tiempos anteriores a la guerra», asevera Alena Strijak, jefa local de la policía de patrulla, la aplaudida sección creada tras la crisis del Maidán con el que las autoridades intentan poner coto a décadas de corrupción interna.
La carga de trabajo de los policías ha aumentado de forma considerable, a pesar de que otros delitos como los asaltos han caído. Los agentes intentan adaptarse, como se han adaptado también millones de ciudadanos ucranianos en el último año.