EE.UU. imputa al autor de la filtración por transmisión de datos clasificados

miguel palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

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Ilustración de la vista celebrada este viernes en un juzgado de Boston en la que compareció Jack Teixeira
Ilustración de la vista celebrada este viernes en un juzgado de Boston en la que compareció Jack Teixeira MARGARET SMALL | REUTERS

De ser condenado, Teixeira se enfrentaría a penas de hasta veinte años de prisión

15 abr 2023 . Actualizado a las 09:36 h.

Jack Teixeira, de 21 años y miembro de la Guardia Nacional del Estado de Massachusetts, fue acusado este viernes por la Fiscalía en un juzgado de Boston de apropiarse de información clasificada y colgarla en internet.

Los cargos que se le imputan a Teixeira son los de retención y transmisión de información que afecta a la defensa nacional, y retención deliberada de documentos clasificados. De ser condenado, el imputado enfrentaría una pena de hasta 10 años de prisión por cada uno de los cargos. La sentencia podría terminar siendo más dura en función de los agravantes que apliquen.

Durante la vista, el juez federal a cargo del caso ha decretado que Teixeira deberá permanecer bajo custodia hasta la próxima audiencia, que tendrá lugar la semana que viene.

De origen portugués

De ascendencia portuguesa, Teixeira entró en la división aérea de la Guardia Nacional de Massachusetts en octubre del 2021, según su hoja de servicios. Desde mayo del año pasado hasta el momento de su detención este jueves, ha estado destinado a la base aérea de Otis en Massachusetts, en la que se desempeñaba como «especialista en sistemas de cibertransporte». Habría sido gracias a su posición que Teixeira habría tenido acceso a los documentos clasificados.

Según un informe del Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad de Estados Unidos, en el 2020, cerca de un millón de empleados y contratistas externos tenían acceso a información clasificada como top secret, el grado más alto de confidencialidad. A menudo, entre las funciones de los miembros de los niveles más bajos del escalafón está la de recopilar información para individuos de mayor rango, lo que explicaría —en parte— la permisividad en la concesión de los accesos.

«Damos mucha responsabilidad a nuestros miembros desde una edad muy temprana», reconocía el jueves ante la prensa el portavoz del Pentágono Pat Ryder. En el caso de Teixeira, la apuesta salió mal. El joven terminó filtrando la información para presumir ante sus compañeros en el servidor de Discord. Según la declaración jurada de Teixeira, en un primer momento, transcribía la información en horas de trabajo. A partir de enero de este año, sin embargo, se habría empezado a llevar los originales a su casa por temor a ser visto mientras los reproducía.

«Es importante entender que tenemos unas directrices estrictas», aclaraba Ryder. En este caso, decía el general, «se trata de un acto criminal deliberado, una violación de esas directrices». En la misma línea se expresaba el secretario de Defensa, Lloyd Austin, a través de un comunicado en el que informaba de que ya había instruido a los líderes de la inteligencia estadounidense de la necesidad de revisar «los procedimientos de acceso, rendición de cuentas y control de la inteligencia» para evitar casos similares en el futuro.

En la vista de este viernes, la acusación ha aportado evidencias que indicarían que Teixeira utilizó su acceso incluso después de que los medios se hicieran eco de la fuga. El pasado 6 de abril, el joven habría utilizado «su ordenador, propiedad del Gobierno, para buscar información clasificada sobre la palabra filtración».

Entonces ya era demasiado tarde. Según los documentos de la imputación, cuatro días más tarde, el 10 de abril, uno de los miembros del servidor de Discord identificaba a Teixeira como responsable de las filtraciones en un interrogatorio con el FBI.