La deriva autoritaria de Túnez lleva a la cárcel a Ghannouchi, el principal líder opositor

Ricard G. Samaranch RABAT / E. LA VOZ

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Rachid Gannouchi en una imagen de archivo.
Rachid Gannouchi en una imagen de archivo. ZOUBEIR SOUISSI | REUTERS

Al líder histórico del movimiento islamista Ennahda y expresidente del Parlamento se le acusa de participar en un «complot contra la seguridad del Estado».

20 abr 2023 . Actualizado a las 22:02 h.

La represión de la oposición tunecina por parte del régimen liderado por el presidente Kais Said no deja de acentuarse. Tras haber arrestado una veintena de personalidades políticas de ideología diversa en los últimos dos meses, la neutralización de la disidencia se cobró el lunes su figura más prominente: Rachid Ghannouchi, presidente del Parlamento disuelto tras el autogolpe de Said en verano del 2021, y líder histórico del movimiento islamista Ennahda. Este jueves, un juez ordenó su encarcelamiento indefinido y lo imputó por participar en un «complot contra la seguridad del Estado».

La principal prueba contra Ghannouchi, de 81 años, son unas declaraciones hechas horas antes de su arresto en las que advertía del riesgo de guerra civil como consecuencia del autoritarismo de Said, que ha puesto fin al experimento democrático nacido de la revolución del 2011. «Cualquier tentativa de eliminar una de las componentes políticas no puede llevar a otra cosa que a la guerra civil... Es inconcebible imaginar la sociedad tunecina sin Ennahda, sin el islamismo político y sin la izquierda», dijo el veterano político.

Ennahda es el principal partido político tunecino, y logró imponerse en la mitad de las seis elecciones libres celebradas en Túnez en la década de experimento democrático. Entre sus victorias, la de los últimos comicios legislativos celebrados en el 2019. De ahí que Ghannouchi fuera elegido presidente del Parlamento. Precisamente, fue el enfrentamiento entre la mayoría parlamentaria liderada por Ennahda y el presidente del país, el populista Kais Said, lo que llevó a este último a suspender la Constitución y arrogarse plenos poderes.

Considerado uno de los pensadores islamistas más influyentes en vida en todo el mundo árabe, la relevancia de Ghannouchi traspasa las fronteras de Túnez. Cofundador de Ennahda, ha liderado el movimiento islamista desde su creación hace más de cuatro décadas, y fue él quien impulsó el proceso de moderación y renovación ideológica del partido. De hecho, en su último Congreso, en el 2016, la formación optó por separar religión y política y abandonó la etiqueta de «islamista» para adoptar la de «islamodemócrata». Por todo ello, Ghannouchi y Ennahda están considerados como un ejemplo del ala más liberal del islamismo.

Sin embargo, el crítica situación económica y social de Túnez, de la que buena parte de la población responsabiliza a Ennahda al haber ejercido responsabilidades de Gobierno durante la mayoría del período posrevolucionario, minó gravemente popularidad. Por eso, el autogolpe de Said en el 2021 fue recibido con vítores en las calles de Túnez. Ahora bien, dos años después, la situación es todavía más precaria, lo que podría explicar que Said se haya por fin decidido a lanzar su campaña contra Ennahda.

«El objetivo [del arresto] es encubrir el fracaso catastrófico de las autoridades golpistas a la hora de mejorar las condiciones sociales, económicas y de vida de los ciudadanos», ha declarado en un comunicado Ennahda, que integra el Frente de Salvación Nacional, la principal plataforma opositora multipartidista. Además de su líder, otras once personas están siendo investigadas en el mismo proceso, todos ellos, dirigentes del partido.