Sunak retoca su Gobierno tras la salida de Raab por denuncias de acoso laboral
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El ex vice primer ministro británico tilda de «kafkiano» el proceso que llevó a su dimisión
21 abr 2023 . Actualizado a las 20:20 h.Dominic Raab ha preferido salir del Gobierno británico antes de que el primer ministro, Rishi Sunak, lo echara, pero no ha podido ocultar el malestar con el que tomó la decisión. El ya ex vice primer ministro y titular de Justicia presentó su renuncia este viernes, un día después de que el mandatario recibiera un informe en el que se concluye que el dimisionario mantuvo una actitud «intimidatoria» e «insultante» con algunos de sus subalternos en los distintos cargos que ha ocupado. La decisión forzó a Sunak a realizar un leve retoque en su Gabinete.
En su carta a Sunak, la cual difundió en su cuenta de Twitter, Raab calificó de «kafkiano» el proceso que condujo el abogado laboralista Adam Tolley. El jurista, al que el premier contrató para estudiar de forma independiente las ocho denuncias de acoso laboral presentadas contra quien fue su segundo de a bordo, no encontró evidencias de que el ya exministro tuviera la intención de humillar a funcionarios de menor jerarquía. Sin embargo, afirmó que su actitud «agresiva» hizo que fuera «irracionalmente difícil» para muchos de estos servidores públicos trabajar bajo sus órdenes.
«El señor Tolley concluyó que en cuatro años y medio no insulté ni grité a nadie ni una sola vez, y mucho menos arrojé nada o intimidé físicamente a nadie de otra forma, ni había intentado menospreciar a nadie de forma intencionada. Lamento sinceramente cualquier estrés u ofensa no intencional que sintieron los funcionarios [denunciantes], como resultado del ritmo, los estándares y el desafío que impuse […], sin embargo, eso es lo que la ciudadanía espera de los ministros», se excusó Raab, cuyo mal genio era un secreto a voces.
Tras afirmar que los «los ministros deben poder brindar comentarios críticos directos sobre el trabajo y las presentaciones de sus subalternos», el dimisionario advirtió a Sunak de que el concepto tan amplio de acoso establecido en su caso sentará un peligroso precedente.
«Alentará quejas espurias contra los ministros y tendrá un efecto paralizador en quienes impulsan un cambio en la Administración y, en última instancia, para el pueblo británico», alertó.
Las quejas por el temperamento de Raab datan de sus tiempos como ministro del brexit, en el Gobierno de Theresa May; de Exteriores y de su primera etapa en Justicia con Boris Johnson.
Oliver Dowden, el relevo
Las vacantes dejadas por Raab fueron rápidamente cubiertas por Sunak. Así, en el puesto de vice primer ministro colocó al hasta ahora ministro sin cartera Oliver Dowden, lo cual confirma que este es uno de los más cercanos colaboradores del mandatario. Sunak encargó a Dowden diseñar la estrategia para lidiar con las huelgas que ha vivido el país en los últimos meses. Por su parte, la cartera de Justicia será dirigida a partir de ahora por Alex Chalk, quien actualmente ocupaba el cargo de secretario de Estado de Defensa.
El primer ministro lamentó la salida de Raab, pero consideró que la decisión es la correcta, porque la investigación detectó que se «cometieron fallos».
Menos amables se mostraron desde la oposición. «Lo que esto muestra es la debilidad constante del primer ministro», afirmó el laborista Keir Starmer, quien recordó que el dimisionario fue uno de los aliados más importantes de Sunak para llegar al 10 de Downing Street. Por su parte, los liberal demócratas exigieron a Raab que deje también su escaño.
Una de las quejas hacía referencia a una bronca por las negociaciones sobre Gibraltar
Las tensas negociaciones que España y el Reino Unido mantuvieron a finales del 2019 para evitar que el brexit afectara a Gibraltar han contribuido a provocar la caída de Dominic Raab. Una de las ocho denuncias de acoso y maltrato laboral que fueron presentadas contra el ya ex vice primer ministro británico se refiere a la reprimenda, y posterior castigo, que este dio a un alto diplomático que participaba en dichas conversaciones, por presuntamente «poner en riesgo la soberanía nacional». Así lo admitió el propio exministro en su carta de dimisión y en un artículo de opinión que publicó en el diario londinense The Telegraph este viernes. En ambos escritos Raab consideró que su actuación estaba justificada, por cuanto «los ministros deben poder ejercer una supervisión directa con respecto a los altos funcionarios sobre negociaciones críticas», pues de lo contrario «se perderá el principio democrático y constitucional de responsabilidad ministerial».
Aunque no precisó cómo puso el diplomático en peligro la soberanía nacional o se extralimitó en sus funciones, el ya ex vice primer ministro reconoció que lo sacó del equipo negociador, aunque «el cambio no implicó degradación a largo plazo», apuntó. En la investigación, sin embargo, se consideró este caso como un ejemplo de maltrato y del mal genio por el que es famoso Raab.