Rescatan en Chantada a un perro que llevaba 24 horas atrapado entre dos enormes rocas
ACTUALIDAD
Fue el rescate de animales más difícil que vivieron los bomberos por su complicación técnica. Llegaron a pensar que tendrían que dejarlo morir
25 abr 2023 . Actualizado a las 08:33 h.Los bomberos de Chantada rescataron este domingo a un perro que llevaba más de 24 horas atrapado entre dos enormes rocas de granito. Lo lograron después de casi darlo por perdido y tras un trabajo intenso y técnicamente muy complicado. Ocurrió en una zona de viñas de la parroquia de Nogueira, en un terreno de difícil acceso cercano al río Miño y plagado de formaciones rocosas.
Fueron los dueños del perro los que primero se dieron cuenta de lo que había pasado y avisaron a los servicios de emergencia. El perro se llama Toby y sus dueños lo perdieron de vista a primera hora de la mañana del sábado y no conseguían dar con él, aunque lo oían ladrar. Lo localizaron gracias a otro de los perros que tienen en su casa, que los llevó hasta las rocas de las que salían los ladridos. Al ver que no podían sacarlo, avisaron a la Policía Local de Chantada.
Los policías que acudieron en primer lugar comprobaron que la grieta de la que salían los ladridos era demasiado estrecha como para intentar meterse, así que recurrieron a los bomberos, que llegaron a las diez de la mañana y constataron que el perro estaba a unos catorce metros de distancia de la superficie, una profundidad a la que era imposible llegar. Avisados por la Policía Local sobre las características del lugar en el que estaba atrapado el perro, los bomberos fueron a Nogueira con dos martillos percutores, un compresor eléctrico y arneses y cuerdas de escalada.
Una noche pensando que no había nada que hacer
El equipo de escalada lo necesitaban para trabajar en una de las posibles entradas a la grieta, con uno de los bomberos colgado con cuerdas y abriendo un agujero con uno de los martillos perforadores. Simultáneamente, otro usaba el segundo perforador desde otro lado de la formación rocosa, subido a una escalera. El objetivo era aprovechar las vetas que se veían en una de las rocas para tratar de romperla lo suficiente como para abrir un boquete que le permitiese al perro salir o a ellos entrar a sacarlo.
Los bomberos empezaron a perforar poco después de las diez de la mañana y a las ocho de la tarde decidieron dejar de hacerlo. El acceso que pudieron abrir en esas ocho horas no les servía porque el perro se había colado hasta prácticamente el fondo de la grieta, en una zona a la que solo era posible llegar deshaciendo la otra roca, la más compacta, la que no presentaba vetas. Vicente Simón, el sargento del parque de bomberos de Chantada, tuvo que decirles entonces a los dueños del perro que no había nada que hacer.
«Ata ese sitio non se pode levar maquinaria pesada, porque polos últimos 500 metros do camiño que leva a esas rochas só se pode ir andando», explica Vicente Simón, el sargento del parque de bomberos de Chantada. Con un bulldozer o algún tipo de vehículo similar se podría intentar mover las rocas para abrir la grieta entre ellas, pero hasta ese lugar no es posible llegar ni siquiera en todoterreno.
Los propietarios del perro pasaron el sábado una mala noche. Pensaban que no había remedio y que tendrían que dejarlo morir de inanición, pero es que además estuvieron horas oyendo desde casa sus ladridos.
Así fue el rescate final
Pero este domingo a primera hora los bomberos decidieron intentarlo de nuevo, esta vez con otra táctica. Se les ocurrió utilizar unos cojines neumáticos que tienen para casos en los que es preciso levantar cargas y no hay maquinaria para hacerlo.
Esta vez empezaron por la parte superior de la formación rocosa en la que estaba el perro, por una grieta de cuatro centímetros entre las dos moles de granito. Por ahí metieron el primer cojín para irlo hinchando poco a poco con botellas de aire. Y después los demás. A medida que iban abriendo espacio, aseguraban los avances con cuñas de madera fabricadas con troncos cortados allí mismo con una motosierra.
Hasta que a la una y media de la tarde habían avanzado lo suficiente como para que el boquete les dejase ver al perro en el fondo de la grieta. Estaba encajado de forma que no era capaz de darse la vuelta y salir, pero con la ayuda de un palo de varios metros de largo lograron moverlo un poco. Ya casi lo tenían al alcance de las manos. Solo tuvieron que agrandar un poco más el agujero y poco tiempo después llegaron hasta él y lo agarraron para devolverlo a la superficie.
«Foi o rescate de animais mais difícil desde que abriu o parque de bombeiros de Chantada», explicaba Vicente Simón este domingo, todavía desde Nogueira.
El rescate había durado finalmente unas trece horas, las ocho primeras el sábado y las últimas cinco el domingo. Y contó con la participación de catorce personas: cinco bomberos, tres trabajadores de la Consellería de Medio Rural y dos policías el sábado, y cuatro bomberos el domingo. Los policías y el personal de Medio Rural ayudaron el sábado a los bomberos a cargar con el material de rescate entre el pueblo de Nogueira y el paraje del lugar de A Lagariza en el que el perro se había quedado atrapado.