Una de las hijas del médico de Colmenar lo denunció por miedo a represalias por sus malas notas

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Aspecto de la entrada de la vivienda de Colmenar Viejo, Madrid, en la que residía la familia
Aspecto de la entrada de la vivienda de Colmenar Viejo, Madrid, en la que residía la familia VICTOR LERENA | EFE

«Me dijo un día antes que iba a haber fiesta con las notas», una frase que la menor habría interpretado como palizas

05 may 2023 . Actualizado a las 11:54 h.

Una de las hijas del médico de Colmenar Viejo detenido por presuntos malos tratos  denunció en el colegio la situación que estaba viviendo junto a sus siete hermanos el mismo día que le dieron las notas del segundo trimestre por miedo a presentar sus tres suspensos. «Me dijo un día antes que iba a haber fiesta con las notas», una frase que habría interpretado como palizas y que desveló en el juzgado a través de lo que se denomina prueba preconstituida, informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Su madre, que también fue detenida y está en libertad con cargos, niega los presuntos malos tratos de su marido contra sus ocho hijos y contra ella misma, tachando de «inciertas» las acusaciones vertidas por los menores. El caso lo lleva un juez de Violencia sobre la Mujer de Colmenar debido al presunto maltrato a la mujer, un extremo que esta niega y en el que actúa de oficio la Fiscalía de Madrid. El matrimonio está en libertad con cargos, y sobre el médico pesa una orden de alejamiento respecto a su mujer. Dicha medida cautelar fue instada por el fiscal, ya que la madre renunció a ejercer la acusación contra su pareja.

El  horror de los ocho niños de Comenar

La Guardia Civil detuvo al matrimonio a finales del mes de marzo por presunto maltrato a los niños, a quienes obligaban a malvivir en una habitación, teniendo prohibido pisar el salón. Los menores eran castigados mediante maltrato físico o dejándolos a la intemperie en el patio de la vivienda. La investigación, en la que participaron agentes del Equipo Mujer-Menor (EMUME) del la Comandancia de Madrid, los servicios sociales, el fiscal de guardia y los agentes tutores de la Policía Local, confirmó la «grave situación de desamparo» y de «violencia doméstica» a la que habían sido sometidos los ocho menores durante años.

Aunque al principio fueron reticentes a hablar, poco a poco fueron dando testimonio del horror de que eran víctimas. Eran encerrados a menudo en un semisótano cuando el padre perdía los estribos y recibían castigos corporales y violencia psíquica. Según los fuentes de la investigación, pasaban muchas horas solos y los hermanos mayores cuidaban de los menores. Además de los ocho niños, hay otra hija mayor de edad que vive fuera de la vivienda familiar.

El progenitor mantenía un férreo dominio sobre sus descendientes, sometidos a un régimen casi carcelario. Tenían prohibido pisar el salón y se juntaban todo en una habitación, donde permanecían hacinados y en un ambiente insalubre. En el registro de la vivienda, las autoridades encontraron trastos por doquier y mucha porquería, sobre todo en la cocina y uno de los baños, que no se usaba. Este aspecto desaseado contrastaba con la pulcritud del despacho del padre, que resaltaba por limpieza y el orden.

El padre, que se aprovechaba de su condición como médico para justificar las continuas ausencias de sus hijos en el colegio, era quien se había encargado de evitar, con un total «hermetismo», que la situación saliera a la luz. Y es que algunos de los centros educativos en los que estaban matriculados sus hijos se habían preocupado por su estado en varias ocasiones, pero los progenitores, en especial el padre, había intentado justificar todo tipo de descuidos sobre los ocho menores.

«Nos obligaba a ver pornografía y reproducirla»

En los últimos días también se ha conocido el testimonio judicial de una de las hijas del médico detenido. La joven, de 14 años, habría acusado a su progenitor de obligarle a ver pornografía y a reproducirla bajo la amenaza de una paliza si desobedecía. La chica, de 14 años, afirmó que su padre le obligó a tocar a su madre al negarse a hacerle una «chupadita», según se desprende de dicho testimonio judicial, al que ha accedido el diario El Mundo. La menor, no obstante, exculpó a su madre de los crímenes de su padre a pesar de no haber intervenido en ningún momento para detener a su marido y parar los abusos sexuales del mismo. 

Con la custodia retirada, los ocho hermanos permanecen en un centro de acogida de Colmenar. Tanto padre como madre están acusados, aunque sus primeras reacciones fueron negar los hechos y achacar los «relatos inventados» de sus hijos a las compañías que frecuentan y a la «etapa difícil» que atraviesan, especialmente sus hijas adolescentes de 14 y 12 años.