Tras unas elecciones muy igualadas, Turquía se encamina a una segunda vuelta

Ricard G. Samarach ESTAMBUL / E. LA VOZ

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Los partidarios del líder opositor, Kemal Kilicdaroglu, celebran los resultados en Ankara.
Los partidarios del líder opositor, Kemal Kilicdaroglu, celebran los resultados en Ankara. SEDAT SUNA | EFE

Erdogan ha logrado un 49,37 % de votos frente al 44,94 % de Kiliçdaroglu, según datos no oficiales publicados por la agencia de noticias pública Anatolia correspondientes al 97,08 % del escrutinio

15 may 2023 . Actualizado a las 08:14 h.

En la contienda electoral más igualada en varios lustros, Turquía se encaminaba anoche a una segunda vuelta de sus elecciones presidenciales. A falta de una sorpresa en el tramo final de un atribulado recuento, el próximo 28 de mayo se enfrentarán en un cara a cara en las urnas el presidente islamista, Recep Tayyip Erdogan, y Kemal Kiliçdaroglu, el líder de una variopinta coalición opositora. La noche del domingo al lunes, llena de nervios y tensión, se anticipaba larga.

El presidente Erdogan ha logrado un 49,37 % de votos frente al 44,94 % de Kiliçdaroglu, según datos no oficiales publicados por la agencia de noticias pública Anatolia correspondientes al 97,08 % del escrutinio. Muy por detrás de Erdogan y Kiliçdaroglu se sitúa el candidato Sinan Ogan, que lograría un significativo 5,29 % de los votos y cuyo apoyo podría ser clave en una segunda vuelta de los comicios.

La jornada electoral transcurrió sin grandes incidentes, pero tan pronto como se inició el recuento, estalló la guerra de narrativas entre Gobierno y oposición en un país altamente polarizado tras más de una década de deriva autoritaria. Mientras la agencia estatal de noticias Anadolu, la única autorizada para transmitir los resultados oficiales, informaba de que Erdogan se hallaba en cabeza, la oposición disputaba los datos y decía ser la ganadora.

«Vamos ganando», declaró en un tuit Kiliçdaroglu, que se mantuvo lejos de los focos, dejando que fueran sus dos lugartenientes, los alcaldes de Ankara y Estambul, quienes comparecieran para desmentir los datos oficiales. Del otro lado, representantes del AKP, el partido gobernante, y de la agencia Anadolu, insistían en que los datos oficiales eran ciertos.

Según explicaron activistas cercanos a la oposición en redes sociales, los apoderados del AKP habrían actuado de forma coordinada para contestar los resultados de aquellos distritos en los feudos opositores, posponiendo la integración de estos votos en el recuento. Su objetivo sería mantener de forma artificial el liderazgo de Erdogan, pero no está claro con qué finalidad. De hecho, cuando empezaron a llegar los primeros datos, el presidente turco se acercaba al 60% de los sufragios, pero, a medida que avanzaba el recuento, su ventaja iba estrechándose.

Clima de desconfianza

El complejo recuento muestra hasta qué punto la desconfianza entre ambos campos era elevada, lo que anticipa una segunda vuelta de alto voltaje. Los días anteriores a la contienda se había especulado que Erdogan, en el poder desde el 2002, podría no reconocer el resultado en caso de derrota. Al cierre de esta edición, el presidente guardaba silencio.

El día estuvo marcado por las largas colas en muchos colegios. La participación final fue de récord, y no solo en Turquía: más del 90%. En las últimas elecciones, en el 2018, la participación alcanzó el 86%. La cifra muestra el fuerte compromiso de los turcos con la democracia, si tenemos en cuenta que la contienda llega apenas tres meses después de un terremoto que causó una gran devastación en 11 provincias del tamaño de Portugal.

«Se ha podido votar con normalidad», explica Gokce, una activista de la sociedad civil de Antioquia, una de las ciudades más dañadas. Allí, en lugar de colegios, se tuvo que votar en algunos casos en tiendas de campaña.

Las legislativas, la otra batalla

Aunque las elecciones presidenciales han atraído la atención de la mayoría de los medios de comunicación, las legislativas también son importantes. Según los primeros datos oficiales, al cierre de esta edición, la coalición de partidos liderada por el AKP, el partido islamista gobernante, podría acercarse a los 300 diputados que otorgan la mayoría absoluta, pero todavía es pronto para afirmarlo. La discrepancia entre el resultado de las presidenciales y las legislativas se explica porque en estas últimas la ley electoral favorece al AKP.

La ecuación política de las legislativas es diferente de las presidenciales, ya que no solo hay tres candidatos. El principal cambio es la presencia de la coalición liderada por el HDP, el principal partido nacionalista kurdo, y de la que también forman parte diversos pequeños partidos de la izquierda turca. En las últimas elecciones, el bloque del HDP, que ha pedido el voto por Kiliçdaroglu en las presidenciales, logró ser la tercera fuerza con 57 diputados.

Los resultados de las elecciones legislativas son importantes no solo porque la oposición necesita la mayoría en la Cámara para lograr su principal promesa, enmendar la Constitución para cambiar el sistema presidencial, sino porque además podría influir en la segunda vuelta. «Si Erdogan gana las legislativas, en la segunda vuelta hará campaña en favor de la estabilidad argumentando que una cohabitación entre el presidente de un color y el Parlamento del otro será un problema», sostiene el analista Ümüt Ozkirimli.