Portugal reduce marchas en su ambiciosa apuesta para reducir el tabaquismo

Brais Suárez
brais suárez OPORTO/ E. LA VOZ

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Las medidas del Consejo de Ministros para restringir su consumo se suavizaron antes del debate parlamentario

27 may 2023 . Actualizado a las 10:21 h.

Ni dio tiempo a que llegaran al Parlamento. Las enmiendas a la Ley del Tabaco aprobadas recientemente en Consejo de Ministros, y que se habían convertido en una de las propuestas más comentadas de esta legislatura, sucumben a su efecto mediático antes de ser siquiera llevadas a votación en la Asamblea de la República.

Según informa el diario luso Público, algunos de los puntos más criticados de las enmiendas que se proponían a la actual legislación, vigente desde el año 2007, se quedarán por el camino, siguiendo la estela de tentativas frustradas por reducir el acceso al tabaco y el humo en espacios públicos, como ocurrió en 2016.

En concreto, las modificaciones afectan a los aspectos que más escamas habían levantado entre sectores empresariales y fumadores: la limitación de puntos de venta y la prohibición de fumar en determinados espacios públicos. En la propuesta entregada al Parlamento se elimina el veto a vender tabaco en gasolineras, que se consideraban discriminadas frente a otros establecimientos como puertos, aeropuertos y estaciones de tren. Tampoco se verán afectadas las llamadas tiendas de conveniencia, con amplios horarios de apertura, como avanzó el Ministerio de Salud a la publicación Dinheiro Vivo. «No queremos prohibir a las personas tener acceso al tabaco y reconocemos que, geográficamente, podría haber desigualdades con la cuestión de las gasolineras», según recogía Público las declaraciones de la secretaria de Estado de Promoción de la Salud, la socialista Margarida Tavares. Con todo, sigue proponiéndose vetar las máquinas de tabaco en todos los lugares en los que se prohíbe fumar, lo que afecta a restaurantes, cafeterías o bares.

Además, se modifica parcialmente la regulación en hostelería: si bien antes se proponía un veto para fumar en cualquier terraza cubierta o a las puertas de establecimientos de restauración, ahora solo se prohibirá fumar en exteriores donde, además de un tejado, haya alguna pared lateral que impida la circulación del aire.

Por todo esto, la ley trascendió a un debate más amplio, que se arrastra desde la cuarentena: la dicotomía entre medidas sanitarias y libertades individuales, mantra con que la extrema derecha ataca cualquier intento de regulación por parte del Gobierno socialista. De hecho, el ministro de Salud, Manuel Pizarro, se vio obligado a salir al paso de las críticas para negar que «se contradiga, en nada, la libertad individual de los fumadores».

Las dificultades son también de carácter práctico, y la secretaria de Estado de Promoción de la Salud admitía a Público que «queremos que (la propuesta) sea discutida a gran escala, pero soy consciente del poder, las técnicas de mercadotecnia y otras, astutas y poderosas, de la industria en cuestión».  

Hasta el momento, ya se dan puntualizaciones significativas, pero desde la presentación de las enmiendas, el día 11 de mayo, sus impulsores intentaron apaciguar los ánimos y reconocieron que habría diálogo, por lo que cabe esperar más cambios. Algo que ya se percibe como modus operandi de este Ejecutivo, que no es la primera vez que da marcha atrás después de presentar ambiciosas propuestas, como ocurrió con el paquete de medidas para bajar los precios de la vivienda. Y también como en ese caso (cuando delegó en los ayuntamientos la aplicación de las normas más prácticas), aquí también se lava las manos en impopulares decisiones: por ejemplo, serán los concesionarios de las playas quienes determinen si se fuma o no en los arenales. Algunos lo ven como capacidad de diálogo; otros, como inseguridad para quien gobierna en mayoría.