El cruel asesino de Torremolinos, capaz de ocultar a su víctima en su salón

André Siso Zapata
André S. Zapata REDACCIÓN

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Tras matar a su pareja, confesó haber emparedado a su exnovia en el 2014

30 ene 2024 . Actualizado a las 13:06 h.

Entre los asesinatos de Sibora Gagani y Paula pasaron casi diez años. Las dos mujeres compartían ciudad de residencia, Torremolinos, y pareja, el italiano Marco G. R. Pero no solo eso. Ambas tuvieron el mismo trágico destino: ser asesinadas por el despiadado criminal.

El suceso saltó a la actualidad nacional hace unas semanas. El pasado 17 de mayo, una mujer apareció apuñalada en su casa de Torremolinos. Se llamaba Paula y tenía 28 años. Su pareja, un italiano de 45 años, fue arrestado. Fuentes oficiales confirmaron a los medios locales que el detenido figuraba en el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género, conocido como VioGén, por haber protagonizado incidentes machistas en el pasado.

Sin embargo, este crimen no parecía tener nada de distinto de las decenas de muertes violentas que tienen a mujeres como víctimas en suelo español cada año. Hasta que, «de manera espontánea», según explicó la Policía Nacional, el arrestado por la muerte de Paula confesó otro crimen, todavía más cruel que el sucedido esa mañana.

Pronto, se supo que este italiano, Marco G. R., era la pareja de una chica albanesa, Sibora Gagani, que desapareció en Torremolinos en el año 2014. Fue entonces investigado, pero nunca se le pudo vincular con el crimen. Jamás se volvió a saber de Gagani. Hasta esta semana.

Sin ser preguntado por los agentes, el italiano confesó haber matado a Gagani hace casi un decenio y haber emparedado su cadáver en las paredes del domicilio que compartían, también en Torremolinos. «Quiero colaborar porque esto me va a perseguir toda la vida», le dijo a un agente, según medios andaluces. Estas fueron las palabras que Marco dijo de manera improvisada durante uno de sus traslados después de ver un cartel con la fotografía de Sibora Gagani. Luego, trató de retractarse, pero la confesión ya estaba hecha.

Tres años antes de morir, había llegado a la Costa del Sol junto al que acabó siendo su asesino. Poco antes de desaparecer, se sabe que rompió con él. Su familia, albanesa e italiana, denunció su falta poco después, pero jamás volvieron a saber de ella.

El descubrimiento

Tras pedir la pertinente orden judicial, la policía dio la voz de alarma y una patrulla se presentó en la casa. Lo que se encontraron allí era la imagen de un crimen perfecto. Nadie hubiera encontrado jamás a Sibora Gagani si su asesino no hubiese confesado. El cuerpo estaba en un cajón de madera, dentro de un saco de acampada, envuelto en bolsas y cubierto de cal. Tenía un ramo de flores pegado al pecho, como si su verdugo la hubiese despedido tras matarla.

Emparedado en una de las paredes de la vivienda, nada hacía sospechar que ahí podía yacer la chica que todo Torremolinos buscaba desde el 2014. De hecho, desde el 2016, otra familia vive en ese piso. Jamás se imaginaron que podrían residir junto a un cadáver entre sus muros.

Una unidad especial de la Policía Nacional se presentó esta semana en la barriada de El Calvario para llevar a cabo el análisis. Tras abrir el muro, se encontraron con el cadáver y su ataúd improvisado. Al romper la pared, vieron una bolsa de plástico y dentro de la misma un cuchillo con restos de sangre seca. La hipótesis es que Marco apuñaló a Sibora para matarla, al igual que hizo con Paula el pasado 17 de mayo. Después de retirar el cuchillo comenzaron a sacar la cal con sumo cuidado. Fueron apareciendo diferentes objetos, que podrían haber pertenecido a la fallecida y un ramo de flores.

La autopsia ha confirmado que los restos óseos encontrados en la casa de Torremolinos corresponden a Sibora y que esta fue apuñalada. Marco podría así ser juzgado de dos delitos de homicidio y podría ser condenado, como máximo, a 25 años de prisión. La investigación continúa por el momento abierta y bajo secreto de sumario.