Trump afronta 37 cargos por llevarse documentos secretos a su mansión
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Vuelve a hacer historia al convertirse en el primer expresidente de EE.UU. imputado por delitos federales. El próximo martes deberá comparecer ante un tribunal de Miami
09 jun 2023 . Actualizado a las 21:13 h.Los problemas judiciales de Donald Trump se acumulan y de nuevo hace historia, esta vez al convertirse en el primer expresidente de Estados Unidos imputado por delitos federales. El ex inquilino de la Casa Blanca afronta 37 cargos penales por el manejo de más de trescientos documentos clasificados que se llevó a su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, según la acusación difundida este viernes por el Departamento de Justicia. Los 37 delitos federales incluyen retención ilegal de secretos del Gobierno (una violación de la ley de espionaje), obstrucción a la Justicia y conspiración, que conllevan extensas penas de prisión.
La acusación federal de 49 páginas imputa por los mismos cargos a Waltine Nauta, ayudante de Trump y quien fue visto extrayendo cajas con documentos clasificados de la mansión situada en Palm Beach. La imputación, según anunció el propio Trump, le emplaza a presentarse el próximo martes ante el Tribunal Federal del Distrito de Miami para la lectura de los cargos.
Desde su residencia de Bedminster (Nueva Jersey), donde pasa las vacaciones jugando al golf, el expresidente adelantó la noche del jueves, a través de su red social Truth Social, que su equipo legal le había informado de su inminente «imputación» por el «bulo de las cajas». El candidato a la reelección comparaba su caso con el del presidente, Joe Bien, que enfrenta una investigación con ciertas similitudes respecto a la del expresidente. «Soy un hombre inocente», afirmaba.
La imputación supone la primera vez que un exinquilino de la Casa Blanca es acusado de cometer un delito federal. No es, sin embargo, la primera vez que Trump hace historia judicial en Estados Unidos. Su imputación el pasado marzo en un tribunal de Manhattan por los pagos irregulares para silenciar un encuentro sexual con la actriz porno Stormy Daniels, ya convirtió al magnate en el primer expresidente en afrontar delitos criminales.
Ante las señales de la fiscalía de que se preparaban para presentar una nueva imputación, Trump afirmó hace días que todo respondía a una conspiración para interferir en las elecciones. La narrativa impulsada por el expresidente —y amplificada por sus seguidores y una porción considerable del Partido Republicano— defiende que sus problemas legales no están motivados por la comisión de delitos sino por una «caza de brujas» impulsada por la Administración Biden.
Trump ha defendido, también, que es imposible que le imputen por poseer documentos confidenciales en su poder dado que una de las prerrogativas de los presidentes es desclasificar dichos documentos.
Admisión en un audio
El viernes por la mañana, la CNN afirmaba haber obtenido la transcripción de un audio en el que Trump reconocía que estaba en posesión de información militar secreta sin desclasificar. «Cuando era presidente la podría haber desclasificado, pero ahora no puedo», se le oye decir, sobre un texto que hablaría de un documento del Pentágono referido a un ataque a Irán.
De confirmarse los cargos que pesan sobre él, la condena podrían conllevar una pena conjunta de más de cien años de prisión. Algunos de ellos, como los que caen bajo la legislación antiespionaje, estarían sujetos a penas de hasta 20 años de cárcel.
Los republicanos creen que el problema no es el expresidente, sino la Justicia
M. P.
Tras conocerse la segunda imputación de Donald Trump, la reacción del grueso de los políticos republicanos ha sido asumir su versión como cierta y arremeter contra el sistema judicial. Según los líderes conservadores, los demócratas utilizan la Justicia como arma contra Trump. Una afirmación que arrojan sin, hasta la fecha, ninguna evidencia que la acompañe.
Así, Kevin McCarthy, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, decía que el jueves fue «un día oscuro» para Estados Unidos. Una de las políticas que más le deben a Donald Trump, la congresista por Georgia Marjorie Taylor Greene, iba más allá y afirmaba que «los demócratas están arrestando a sus enemigos políticos».
Rivales en las primarias
Incluso los que más tienen que ganar con los problemas legales de Trump, sus rivales en las primarias, cerraban filas en torno a la narrativa del expresidente. Después de saberse que Trump sería imputado, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, afirmaba que el uso de la Justicia como arma «representa un peligro mortal para una sociedad libre». Para DeSantis, la imputación sería un ejemplo más de la «aplicación desigual de la ley en función de la afiliación política». Y añadía que «la Administración DeSantis» obligaría al Departamento de Justicia a «rendir cuentas».