Mónica López, de «Rapa», contra Pablo Motos: «No se puede ir a "El Hormiguero". Ese señor blanquea el fascismo»

Paulino Vilasoa Boo
P. Vilasoa REDACCIÓN

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La actriz Mónica López posa durante la presentación de la segunda temporada de «Rapa»
La actriz Mónica López posa durante la presentación de la segunda temporada de «Rapa» Kiko Delgado | EFE

La coprotagonista de la serie de Movistar Plus+ ambientada en Galicia considera que la gente de la cultura no debería ir por ética

22 jun 2023 . Actualizado a las 18:23 h.

Mónica López, la actriz de Rapa, rodada en Ferrol y sus alrededores, y creada por los gallegos Pepe Coira y Fran Araújo, se encuentra en plena promoción de la segunda temporada de la serie, en la que comparte protagonismo con el actor Javier Cámara. Y, durante una de sus últimas entrevistas para una radio catalana, la intérprete ha estallado contra Pablo Motos y El Hormiguero, un programa al que, según su opinión, la gente de la cultura no debería acudir.

«No se debe de ir a El Hormiguero», se enciende Mónica López en su entrevista al hablar del programa de Antena 3, y enseguida expone, con contundencia, la principal razón: «Ese señor [Pablo Motos] blanquea el fascismo, y blanquea a gente impresentable».

Una decisión, la de vetar al programa líder de audiencia en su franja, que le ha llevado a tener «grandes peleas con la productora», confiesa la actriz, y también algún que otro debate con su amigo, y coprotagonista de la serie, Javier Cámara, que sí acudió hace unas semanas a El Hormiguero, donde defendió las cualidades de la ciudad de Ferrol ante el desprecio de Pablo Motos.

«El pobre Javier tuvo que ir», explica Mónica López sobre la visita al programa de su compañero, que la intentó convencer de que también fuera. «Me dijo: “Es que hay que ir, Mónica”», y el actor le explicó la razón principal: «Lo ven, en una sola emisión, tres millones de personas».

Pero a la actriz no le convenció el motivo que le exponía su compañero. Desde su punto de vista, la cuestión moral estaba por encima de unos cuantos espectadores más o menos de la serie que se emite desde el pasado 15 de junio en Movistar Plus+, y que ha sido rodada en Ferrol, Valdoviño, Ortigueira o Cedeira, entre otros lugares. La contestación de ella fue contundente: «¿Y qué?», le espetó, y a continuación razonó: «Tendremos igualmente un producto buenísimo que verá un poquito menos de gente».

La actriz cree que no hay que transigir ante esas cuestiones, que «no se ha de acudir a estos lugares, por ética», y no deja de reconocer: «A ese señor [Pablo Motos] le importa un pimiento que vaya o no».

Las discusiones de la coprotagonista de Rapa con la productora y sus allegados fueron constantes por este tema. «Veo que todo el mundo a mi alrededor me mira como si yo fuera la loca, y no lo soy», y se reafirma en su decisión de no acudir al programa: «Es que lo veo tan claro».

La politización de un programa de entretenimiento

El Hormiguero, comandado por Pablo Motos, sigue siendo, día tras día, líder de audiencia en su franja, en buena medida por la cantidad de famosos de primer nivel que acuden al plató. Gente como Will Smith, Hugh Jackman, Jackie Chan, Jesse Eisenberg, Charlize Theron o Kirsten Stewart —estos tres últimos acabaron echando pestes sobre su experiencia meses después—, o más recientemente Rosalía o Jennifer Lawrence.

Pero en los últimos años no ha estado exento de polémica, tras la visita a plató de invitados como Santiago Abascal, líder de Vox; las acusaciones por comportamientos machistas que incluso llegaron a una campaña televisiva del Ministerio de Igualdad, o por los cambios en el formato, que nació como programa de entretenimiento, pero se ha ido politizando con el tiempo, hasta el punto de contar con una mesa de actualidad política en la que participan como tertulianos Cristina Pardo, Juan del Val, Nuria Roca y las hormigas Trancas y Barrancas. Hace unas semanas, unas declaraciones de Juan del Val, que tachaba las elecciones del 23 de julio como un «fraude», llevaron a muchos usuarios de las redes sociales a censurar el tono político al que había llegado el formato de Pablo Motos a lo largo de los años.