Para controlar la inflación, las empresas deberían asumir un recorte de beneficios del 2,5% anual

La Voz REDACCIÓN / EFE

ACTUALIDAD

Juan Carlos Hidalgo | EFE

El cálculo es del Banco de Pagos Internacionales, que prevé todavía más subidas de los tipos de interés

25 jun 2023 . Actualizado a las 16:24 h.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) considera que los bancos centrales deberán subir más sus tipos de interés para luchar contra la elevada inflación y que tendrán que dejarlos elevados durante más tiempo de lo que el público y los inversores esperan.

Eso sostiene en su informe económico anual, publicado este domingo: «La inflación ha comenzado a bajar de máximos desde hace varias décadas en casi todas partes, pero el trabajo de los bancos centrales está lejos de haber concluido», desliza el organismo. 

El director general del BPI, el mexicano Agustín Carstens, afirmó que «el desafío político clave hoy en día es controlar por completo la inflación, y la recta final suele ser la más difícil». No solo por las medidas, también por el reparto de la carga. Esta «cae sobre muchos hombros, pero los riesgos de no actuar con prontitud serán mayores a largo plazo. Los bancos centrales están comprometidos a mantener el rumbo para restaurar la estabilidad de precios y proteger el poder adquisitivo de la población», manifestó. 

Pronto para cantar victoria

Casi el 95% de los bancos centrales del mundo elevaron sus tipos de interés desde comienzos del 2021 y hasta mediados del 2023, según el BPI. Incluido el Banco Central Europeo (BCE), que acometió el pasado 15 de junio la octava subida consecutiva en menos de un año

Históricamente esta cuota raramente ha superado el 50% y superó el 80% durante las crisis del petróleo de los años 70 del siglo pasado.

Los bancos centrales de las economías emergentes y avanzadas han subido sus tasas al doble del ritmo histórico. Pero los tipos de interés siguen por debajo de la inflación y por ello implican tasas reales negativas.

El crecimiento global se enfría 

El crecimiento de la economía global se ralentizó desde el 6,3% en el 2021, hasta el 3,4% en el 2022, y se ha debilitado más en el primer trimestre del 2023, pero hasta ahora ha evitado la recesión, según el BPI.

De momento, la economía ha aguantado bien las subidas del precio del dinero, se han relajado los problemas de las cadenas de suministro y han bajado los precios de la energía, pero el mercado laboral todavía está sobrecalentado y las subidas de los precios en los servicios son difíciles de doblegar.

Domar la inflación

Así existe el riesgo de que la inflación se arraigue cuando los aumentos de los salarios y de los precios se refuercen mutuamente, según el BPI.

Además, pese a la caída de la inflación general, la subyacente, que descuenta la energía y los alimentos frescos, se muestra más obstinada. 

Carstens destacó en rueda de prensa que «los precios en los sectores de servicios todavía suben, que los mercados laborales están calientes y que el desempleo es bajo». Por ello las reivindicaciones de subidas salariales pueden ser muy elevadas y generar más inflación.

El cambio demográfico en las economías avanzadas es una de las causas de que el mercado laboral esté tan caliente y la inmigración podría proporcionar una solución, pero hay otros aspectos relacionados con eventos recientes que influyen en los mercados laborales.

Carstens observó que «el empleo no ha vuelto a los niveles anteriores a la pandemia en sectores de servicios que se vieron muy distorsionados, como el turismo y las aerolíneas». «En Suiza y Alemania muchos restaurantes no podido volver a abrir porque no encuentran personal», dijo Carstens.

Hasta ahora el crecimiento de los salarios no ha sido excepcionalmente fuerte, pero esto puede cambiar rápidamente.

La fuerte inflación ha erosionado severamente el poder adquisitivo de los hogares y por ello las reivindicaciones de aumentos salariales se han intensificado. En la eurozona el crecimiento salarial negociado está en el máximo nivel desde la introducción del euro.

No obstante, la gran preocupación para el BPI es que las empresas se nieguen a reducir sus márgenes de beneficio para ayudar a enfriar la inflación. Las empresas no pudieron subir precios con tanta facilidad cuando este indicador estaba por debajo del umbral del 2%. Ahora se resisten a aceptar que sus beneficios puedan bajar, así que en muchos casos se están trasladando esos márgenes a los precios de los productos y servicios.

Cierta subida de los salarios no impediría que la inflación vuelva al objetivo, pero solo si las empresas aceptan una reducción de sus beneficios. Y para domar la inflación y conseguir que alcance el 2%, deberían sufrir un recorte del 2,5% anual en 2023-2024, según el BPI.