Rusia investiga si Prigozhin quiso secuestrar al ministro de Defensa y si contaba con apoyo militar
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Las fuerzas de seguridad investigan si el comandante Surovikin, el carnicero de Siria, estaba al corriente del motín
29 jun 2023 . Actualizado a las 12:46 h.El servicio de seguridad de Rusia (FSB) investiga si el líder del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, planeó secuestrar al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y al jefe del Estado Mayor, Valery Guerásimov, como motivo principal de su rebelión frustrada. Las filtraciones sobre la operación y el análisis de los movimientos del jefe mercenario, que terminó aceptando la orden de replegarse cuando su columna de 8.000 combatientes estaba a doscientos kilómetros de Moscú, apuntan a que el objetivo era la captura de los dos máximos cargos militares del Kremlin cuando se encontraran de inspección de las tropas estacionadas junto a la frontera de Ucrania.
El Gobierno también intenta determinar si Prigozhin, como cada vez resulta más tangible, inició la rebelión el viernes pasado bajo el convencimiento de que tendría el apoyo de una «parte importante» de la jerarquía castrense e incluso de oligarcas contrarios a la estrategia del presidente, Vladimir Putin.
Las informaciones obtenidas por el espionaje ruso y estadounidense coinciden en que había comunicado sus planes a varios altos mandos. Y, de hecho, miembros de la Administración de EE.UU. han expresado a The New York Times su certidumbre de que el jefe mercenario no se habría lanzado en solitario a una rebelión contra Moscú. Ningún analista se imagina cómo Prigozhin, un veterano en combate, pudo pensar que llegaría a buen puerto una revuelta con solo 8.000 hombres enfrentados a las fuerzas armadas rusas.
Entre los sospechosos figura el general Serguéi Surovikin, apodado el carnicero de Siria o general Armagedón por su extraordinaria brutalidad. De 56 años y antiguo jefe al mando de las tropas desplegadas en Ucrania, este miércoles permanecía en paradero desconocido. Se supone que el FSB le mantuvo en un interrogatorio. Aparte de concretar si pudo conocer los planes de su antiguo amigo —ambos trabaron amistad durante la guerra de Siria—, las fuerzas de seguridad deben ahora averiguar hasta qué grado ayudó al motín o si, en cambio, decidió no secundarlo.
Esta posibilidad alumbraría otro escenario más cómodo evidentemente para el carnicero sirio, pero también le evitaría a Putin su destitución y arresto. Surovikin es el vicecomandante de operaciones en la invasión a Ucrania y está considerado un héroe nacional. El propio jefe el Kremlin le condecoró en diciembre.
A Prigozhin le falló el secretismo. Los servicios de Inteligencia se han beneficiado de filtraciones internas en su compañía privada. Los satélites habían descubierto también una inusual concentración de miembros de Wagner fuera de sus bases y muy cerca de la frontera. EE.UU. interceptó sus comunicaciones. Y por si todo esto fuera poco, se sabía que en los últimos días había acumulado municiones, armas, tanques, sistemas de defensa aérea —que habría utilizado para derribar a la media docena de helicópteros de combate que se cruzaron en su camino hacia Rostov— y combustible sin una razón aparente.
El comandante de la Guardia Nacional, Víctor Zolotov, explicó ayer que el Kremlin estaba al corriente de las maniobras del líder rebelde al menos 36 horas antes de que se pusiera en marcha. La CIA también alertó con dos días de ventaja a la Casa Blanca y el Departamento de Defensa del probable estallido insurgente. Según Zolotov, las «filtraciones de información» procedieron del «campamento de Prigozhin» y resultaron «bastante específicas», ya que emplazaban la revuelta entre los días 22 y 25 de este mes. El general sospecha que el jefe paramilitar pudo ser «instigado» por Occidente «o tal vez sus ambiciones se apoderaron de él y quería un puesto más alto».
Prigozhin mantiene un enfrentamiento desde hace meses con Shoigú y Guerásimov. Se propuso secuestrarles aprovechando un viaje de inspección a los batallones rusos destinados en el sur de Ucrania. Sin embargo, el plan se frustró porque el ministro de Defensa y su número dos modificaron el viaje tras ser advertidos por los servicios de seguridad, informaba este miércoles The Wall Street Journal en exclusiva. Esta circunstancia precipitó que Prigozhin acelerase sus movimientos en una especie de huida hacia adelante con una serie de decisiones equivocadas, la ocupación de Rostov y su acuartelamiento militar, seguida de la marcha hacia Moscú, quizá seguro de que habría valedores que le apoyasen en la estructura de Defensa. El propio jefe mercenario se jactó el sábado en Rostov de haber puesto en fuga al ministro y el máximo jefe militar, pero sin ofrecer otros detalles. Shoigú y Guerásimov visitaron a las tropas este lunes, una vez desactivada por completo la rebelión.
El intento de secuestro confirmaría que el objetivo de Prigozhin no consistía en derribar a Putin, sino el de vengarse de una cúpula militar a cuya ineficacia ha atribuido todos los errores de la invasión y culpado por la muerte de miles de sus mercenarios. Recientemente el veterano líder se grabó rodeado de cadáveres de paramilitares y prometió que haría justicia. El vídeo estaba destinado una vez más a criticar al Ministerio de Defensa y agitar las redes de los propagandistas rusos que consideran a Shoigú débil e incompetente. El ministro ha respondido en ocasiones hostigando a los mercenarios, a quienes hizo sufrir en la toma de Bajmut por la falta de municiones.
Nada se sabe de Prigozhin desde que el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, anunció el martes que ya está en Minsk para cumplir su exilio pactado con el Kremlin. Según algunas fuentes, permanece prácticamente encerrado en un alojamiento fuertemente seguro y sin ventanas ante el temor de ser asesinado.
Mientras tanto, el Gobierno no ha desaprovechado el tiempo. Se ha hecho con gran parte del material bélico de Wagner y parece dispuesto a asumir el control de un vasto negocio que mueve ingentes cantidades de dinero en África y Oriente. El Kremlin ha comunicado a los gobiernos de Mali y la República Centroafricana que sus servicios de seguridad con Wagner seguirán inalterables, pero sin la dirección de Prigozhin. Según The Wall Street Journal, el viceministro de Relaciones Exteriores voló también a Damasco para comunicar al presidente sirio, Bashar al-Assad, que la empresa ya no operará de forma independiente.