El fin de la discriminación positiva para entrar en las universidades americanas divide a la sociedad

miguel palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

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SHAWN THEW | EFE

Progresistas y conservadores, enfrentados por la decisión del Supremo de eliminar las normas que favorecen a personas de raza negra e hispana para entrar en algunos campus

01 jul 2023 . Actualizado a las 10:25 h.

Con dos decisiones históricas, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, declaró el jueves que la discriminación positiva por raza es inconstitucional en EE.UU. El criterio del máximo tribunal cambia así el paradigma legal de las últimas décadas con una actuación que ha sido recibido con pesar por los sectores más progresistas de la sociedad norteamericana.

La cuestión es profundamente polémica en Estados Unidos, y así lo reflejaba la división en el seno de la propia corte: la decisión se adoptó por 6 votos a favor y 3 en contra. Los votos discordantes eran los de las jueces nominadas por presidentes demócratas, en minoría desde que Donald Trump construyó una mayoría conservadora al aportar tres nuevos miembros a la cámara en un solo mandato.

A pesar de la división, la decisión refleja el sentir de una mayoría de norteamericanos que rechaza el uso de la raza como criterio de admisión universitario. Según el Pew Research Center, solo un 33 % de los norteamericanos está a favor de la discriminación positiva. Además, entre ellos, hay discrepancias importantes al segmentar los resultados por raza. La discriminación positiva encuentra entre la población negra el mayor apoyo, con un 47 % a favor, seguida de la hispana (39 %) la asiática (37 %) y con la blanca en último lugar con un 57 % de los encuestados en contra.

Tras la lectura de la decisión, dos miembros del tribunal tomaron la palabra para expresar su criterio sobre la decisión. De un lado, el juez negro Clarence Thomas, estaba a favor: «Tratar a alguien de manera diferente basándose en el color de su piel es opresión». Del otro, Sonia Sotomayor, latina del Bronx de Nueva York, de simpatías demócratas, estaba en contra: «Ignorar las desigualdades raciales no hará que desaparezcan».

Los dos casos (que reclamaban un supuesto perjuicio a los estudiantes asiáticos en las universidades de UNC, en Carolina del Norte, y Harvard), llegaron al Tribunal Supremo por la acción del grupo Estudiantes por unas Admisiones Justas (Students for Fair Admissions) encabezado por Edward Blum, activista legal con una marcada obsesión con la discriminación positiva. Blum se mostraba satisfecho con el criterio adoptado por el Tribunal. «La opinión publicada por el Tribunal Supremo de Estados Unidos marca el comienzo de la restauración del pacto legal indiferente al color [de la piel] que une a nuestra nación multirracial y multiétnica» dijo.

En la misma dirección se expresó Donald Trump, que elogió la decisión del tribunal y dijo que marcaba «un gran día» para EE.UU.

El presidente, Joe Biden, se pronunció en contra de la decisión del Supremo horas después de publicarse las decisiones: «La verdad es, todos los sabemos, que la discriminación todavía existe en EE.UU. La decisión de hoy no cambia eso». Biden achacó la cooptación del tribunal por los conservadores. Para Biden, «no es un tribunal normal».

Según los expertos, la discriminación positiva ha provocado un aumento de la diversidad en las universidades estadounidenses. Ahora, la decisión del Tribunal Supremo podría suponer un retroceso importante. Según un análisis del Washington Post de tres décadas de datos recogidos en estados donde la discriminación positiva estaba prohibida a nivel estatal, la exclusión de los criterios de raza en las admisiones universitarias provocó una caída de los estudiantes negros del 15 % en la Universidad de Florida. En la Universidad de Berkeley, en California, la eliminación de la discriminación positiva provocó que el número de estudiantes universitarios negros e hispanos cayese en un 50 % de forma inmediata.