Si tienes resaca de alcohol, no tomes lo que termina en «ol»

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Pon fin al «noches alegres, mañanas tristes». A continuación te damos unos consejos para evitar ese malestar tras las fiestas de verano. Para empezar, cambia el ron por la ginebra

29 jun 2023 . Actualizado a las 12:10 h.

Un estudio de la Universidad de Harvard ha dado con los remedios para combatir la dichosa resaca. Esa que cuando la tienes te hace prometerte a ti mismo que nunca más vas a volver a beber, hasta el fin de semana siguiente. La cura infalible es no tomar bebidas alcohólicas, pero si eso lo descartas, a continuación te desvelamos los puntos clave a seguir, si no quieres que te arruine la noche.

 La sensación de fatiga y el dolor de cabeza es lo común, pero a esto se le puede sumar la diarrea y el vómito. ¿El problema? Todo en exceso es malo. Sin embargo, desde la universidad aseguran que los bebedores leves y moderados son más propensos a sufrir resaca, en comparación con los que lo hacen más a menudo. No es hasta la mañana siguiente cuando los síntomas empiezan a manifestarse. «Los niveles de alcohol en sangre empiezan a caer, y lo peor viene cuando estos llegan a cero», confirman. De ahí que las migrañas se intensifiquen a lo largo del día.

Lo más importante para combatir la resaca es beber líquidos, y a poder ser, agua. Es algo evidente, pero muchas veces se olvida. El alcohol, aunque sea líquido, provoca la deshidratación , así que tienes que darle al cuerpo lo que te pide. «Tengas diarrea o náuseas, debes obligarte a ingerir líquidos, aunque sean unos pocos sorbos», se apunta en el estudio.

Si ves que el agua te hace bien, prueba a comer. Los carbohidratos son el segundo plato en la dieta de la resaca. La pereza y la necesidad de azúcar en sangre te incitan a comer comida basura. Los expertos no están en contra de ello, pero afirman que es mejor tomarte unas tostadas con un zumo, y preferiblemente de naranja. Un buen desayuno es lo que va a devolver al cerebro el combustible que necesita para funcionar.

Las migrañas juegan aparte, eso ya no depende de tu tránsito intestinal. Pero si tienes el estómago revuelto, lo suyo es no darle medicamentos. Sin embargo, un error que se comete frecuentemente es calmar el dolor de cabeza con el paracetamol. «Este lo que hace es irritar el estómago más de lo que ya lo ha hecho el alcohol», explican. Lo mejor es tomarse una aspirina o un ibuprofeno, u otros medicamentos antiinflamatorios.

UN TRAGO Y A SEGUIR

Existen también determinadas bebidas que pueden engañar a tu organismo y camuflar esa sensación de malestar que te causa la resaca. Una de ellas es el café o el té. «La cafeína te ayuda con el aturdimiento, pero no deben mezclarse, porque este podría enmascarar los efectos depresivos del alcohol», revelan. Aunque muchos no esperan a que les llegue el dolor de cabeza, siguen bebiendo para que no pare la fiesta. Es decir, un trago, o los que sean, como fórmula para frenar la resaca. No es ningún mito que esto funcione, pero los expertos no lo recomiendan, al ser una forma de aliviar la abstinencia que la resaca genera después de beber demasiado.

Pero, si lo que quieres es pasarlo bien, y al día siguiente tienes planes, Harvard no se ha olvidado de dictar una serie de consejos para prevenir la resaca en las próximas 24 horas. Para empezar, evita las bebidas alcohólicas que tengan colores oscuros. Es decir, si eres de whisky o vino tinto, lo mejor es que te pases al vodka o a la ginebra. Según investigadores, esto se debe a la forma de destilar el alcohol: «Los más oscuros contienen compuestos relacionados químicamente, que incluyen metanol, mientras que los claros no van más allá del etanol (la forma principal del alcohol)», aseguran.

Finalmente, la buena alimentación va a influir mucho en cómo te siente el alcohol al día siguiente. «Un estudio reveló que la gente que tiene más niveles de vitamina B y zinc en el cuerpo, tenían resacas menos severas», concluyen.

Aun así, no hay un remedio para la cruda moral. Denominada así en Latinoamérica, se traduce como la parte de la resaca que te provoca una sensación de arrepentimiento causado por la intoxicación etílica. Es decir, la sensación de culpabilidad por actuar de una forma que no hubieras hecho sobrio. Así que si lo que quieres es evitar la resaca física y moral, lo mejor es no beber.