Funcas alerta de que el envejecimiento de la población asalariada afecta a la productividad laboral
10 jul 2023 . Actualizado a las 19:38 h.La caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida han hecho que la edad media de los asalariados en España haya aumentado seis años desde principios de este siglo, según la última publicación Papeles de Economía Española, editada por Funcas. Así, esa población contaba de media en el 2000 con 37,5 años, mientras que en el 2022 fue de 43,5, un alza que también se advierte entre los ocupados no asalariados (como los autónomos), que han pasado de 44 a 48 años.
Según Funcas, ese envejecimiento de la población trabajadora acabará configurando un «mercado de trabajo muy diferente al que hemos tenido en décadas pasadas, con consecuencias socioeconómicas intensas», ya que «modificará el mercado laboral y tendrá efectos sobre la productividad».
El monográfico La economía española frente al reto demográfico analiza el rápido envejecimiento de la población activa en España, especialmente intenso entre los trabajadores no asalariados, varones y empleados públicos, entre otros.
El análisis realizado por Brindusa Anghel, Juan Francisco Jimeno y Pau Jovell señala que, respecto a los perfiles de ingresos laborales por edad, se observa una desaceleración a partir de los 45 años y una caída acusada a partir de los 60, lo que sugiere una disminución de la productividad en esos grupos de edad.
Si entre los años 2002 y 2022 la población ocupada aumentó en torno al 18 %, la compuesta por trabajadores de 50 años o más se multiplicó por más de dos, mientras que la de 16 a 29 se redujo a la mitad. Este fenómeno, que complica la situación generacional de trabajadores en todos los segmentos del mercado de trabajo, afecta al crecimiento agregado de la productividad, principal motor de crecimiento económico a largo plazo, indican los autores.
Para frenar y revertir este proceso de envejecimiento y evitar el potencial efecto en la estructura productiva, los analistas señalan que son claves la inmigración y la natalidad. Sin embargo, esta última es una de las más bajas de la OCDE, y esto se debe a diversos determinantes como la inestabilidad laboral, que se deriva de la alta incidencia de los contratos temporales, y el elevado desempleo en España, señala en su análisis Virginia Sánchez-Marcos,de Funcas.
La autora apunta, además, a la escasa flexibilidad laboral y, en concreto, a la elevada incidencia de la jornada partida, que desincentiva la natalidad entre las mujeres con un mayor coste de oportunidad de abandonar el mercado de trabajo, como es el caso de aquellas con estudios universitarios.
En cuanto al futuro del sistema de pensiones en este escenario, los autores Sergi Jiménez y Analía Viola constatan la inversión de la pirámide poblacional en las próximas décadas y apuntan a la existencia de una fuerza laboral latente que España podría aprovechar, concentrada en la población mayor de 50 años. En el contexto de la última reforma de las pensiones, proponen un mecanismo alternativo y novedoso que reduciría la generosidad del sistema en su conjunto, a la vez que mantendría el poder adquisitivo de las prestaciones en términos reales, limitando el traslado de los salarios reales a la cuantía de estas.
Por tanto, también aconsejan mejorar el engarce entre el sistema de pensiones y mercado de trabajo, facilitando una transición suave entre la participación en el mercado laboral y la jubilación, mediante el desarrollo de un sistema avanzado de jubilación activa.