El patrullero Infanta Cristina dejará el servicio a la Armada tras 43 años

La Voz REDACCIÓN

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Navegará por sur de la península hasta el próximo 30 de septiembre

22 jul 2023 . Actualizado a las 19:31 h.

El patrullero de la Armada Infanta Cristina afronta la que será su última misión, en el sur peninsular, antes de que el próximo 30 de septiembre finalice su vida operativa tras 43 años de servicio en las Fuerzas Armadas. El buque navegará por el sur de la Península Ibérica hasta finales de mes en su última misión de vigilancia marítima.

Con base en Cartagena, fue entregado a la Armada en noviembre de 1980 y la propia infanta Cristina fue la encargada de izar por primera vez la bandera nacional a bordo. El buque se sometió a una transformación de corbeta a patrullero de altura en el año 2005.

Como corbeta, ha participado en diversos ejercicios nacionales y de la OTAN, ha realizado en varias ocasiones el crucero de fin de curso de futuros oficiales y ha formado parte de la Fuerza Multinacional de Interceptación en el Mar Rojo durante el bloqueo naval impuesto por la ONU.

Ya como patrullero de altura, ha participado en el dispositivo naval de lucha contra la piratería de la Fuerza Naval Europea, Operación Atalanta y ha tenido la misión de escoltar al tráfico mercante vulnerable, especialmente los buques del Programa Mundial de Alimentos, en su tránsito por el Golfo de Adén.

Otra de sus misiones ha sido la protección y control de las actividades pesqueras en la cuenca de Somalia. También durante el año 2016 el buque participo en varias operaciones de vigilancia costera en temas relativos a inmigración o tráfico de sustancias ilegales.

De blanco a chatarra

¿Qué pasa con los buques de la Armada cuando acaba su vida útil? La mayoría acaban en el desguace, algunos, los menos, se convierten en museos, y otros pueden servir de blanco en ejercicios de las Fuerzas Armadas para terminar sus días hundidos en el fondo del mar como refugio de corales y peces.

Este último ha sido el destino del Martín Posadillo, hundido en aguas al suroeste de El Hierro con misiles y bombas. Este buque de transporte, de 2.300 toneladas y 75 metros de eslora, dado de baja, fue el blanco en el ejercicio Sinkex-23 el pasado 29 de junio, que presenció Felipe VI.

Los ejercicios Sinkex, habituales en todas las marinas de nuestro entorno, tienen como objetivo probar sistemas de armas con fuego real en los que se persigue el hundimiento de buques u otros blancos a flote.

Las embarcaciones se someten a un proceso de descontaminación para que los restos hundidos no tengan efectos medioambientales.

El 12 de diciembre de 1991, el destructor Churruca, construido en 1941, sirvió de blanco para que el ejército probara por primera vez sus armas más modernas contra buques de superficie: misiles de superficie Harpoon, misiles antiaéreos y bombas láser lanzadas por los aviones F-18.

Al Churruca siguió un año después la corbeta Princesa, dada de baja en 1991 y hundida el 17 de septiembre de 1992, cien millas al noroeste de Ferrol en el ejercicio Sinkex-92 como buque objetivo.

Lo buques dados de baja también pueden ser sometidos a un proceso de enajenación, a través de una licitación pública, y acabar en manos de otro país o de una empresa para convertir la embarcación en chatarra.

Aunque menos habitual, otro de los destinos es servir de ornamentación mediante un acuerdo o convenio de la Armada con el correspondiente organismo solicitante. Ejemplo de ello es el submarino S-61 Delfín, de la clase Daphne, convertido en Museo Flotante, con base en el puerto de Torrevieja (Alicante).