La constitución de las Cortes desde dentro: nervios, teléfonos y una amarga derrota para los populares

Pablo Medina MADRID/LA VOZ

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La bancada del PSOE en el Congreso de los Diputados durante la constitución de las Cortes.
La bancada del PSOE en el Congreso de los Diputados durante la constitución de las Cortes. Eduardo Parra | EUROPAPRESS

Pedro Sánchez pasó la previa de la votación encerrado en una sala del Congreso con Bolaños e Isabel Rodríguez para lograr el acuerdo con Junts. Feijoo y Gamarra llegaron sin esperanzas de hacerse con el control de la Mesa

17 ago 2023 . Actualizado a las 16:35 h.

La mañana de la constitución de las Cortes fue la primera victoria de la legislatura para el PSOE. Una victoria sellada con besos, abrazos y aplausos a Francina Armengol tras ser elegida presidenta del Congreso. Con el anuncio de su nombre, llegó un primer gesto de cariño entre Patxi López, portavoz parlamentario socialista, y la expresidenta balear, que se vio seguida de la felicitación de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno interino, su antecesora, Meritxell Batet, y la líder de Sumar, Yolanda Díaz. Una congratulación colectiva que puso la guinda a una jornada que arrancó con mucho nerviosismo entre los distintos partidos políticos. 

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, alcanzó el pacto con Junts in extremis después de un largo enclaustramiento en la sala reservada para el Ejecutivo. Acompañado de su mano derecha para las negociaciones, Félix Bolaños, y la ministra Portavoz en funciones, Isabel Rodríguez, centraron la mañana en limar el acuerdo con los independentistas. Fueron largos minutos de silencio hasta que el cónclave del Ejecutivo terminó. Móviles pegados a la oreja, ajetreo y muchas conversaciones privadas. Los diputados iban cayendo en sus escaños por goteo, pero en los pasillos de Palacio imperaban los susurros y las sospechas a la espera de noticias del presidente en funciones.

No fue fácil, pero la salida de aquella cámara se produjo entre sonrisas y con sensación de haber obtenido una victoria costosa. Entre sudores, los diputados socialistas más madrugadores que esperaban en el hemiciclo conversando comenzaron a sacar sus teléfonos para consultar la buena nueva. Y a su entrada, Sánchez fue recibido con un largo aplauso. La bancada socialista se plagó de sonrisas y manos en alto, conscientes de que el pacto alcanzado materializaba esa mayoría progresista que está a un paso de convertirse en un nuevo Ejecutivo de coalición.

Con la Presidencia del Congreso en el bolsillo, los nervios se convirtieron en tranquilidad. Los electos diputados socialistas charlaban tranquilamente entre bromas con la mirada también puesta en la bancada del PP con la satisfacción de ver a un Alberto Núñez Feijoo consternado por la pérdida de la oportunidad de hacerse con el control de la Mesa.

Por contraste, las distintas formaciones nacionalistas e independentistas —PNV, BNG, ERC, EH Bildu y Junts— no celebraron la elección de Armengol. Se mantuvieron cautos y serios para ofrecer la fotografía de que el apoyo a la presidenta de la Cámara Baja no servía de precedente para la investidura, sino que era un trámite para la continuación de las exigencias al PSOE. Aunque sí se vio a un Gabriel Rufián (ERC) alegre. No tanto por el punto anotado por los progresistas, sino por las caras largas de sus rivales políticos.

Decepciones y tensiones en la derecha

Pocas miradas se intercambiaron los diputados de PP y Vox en el transcurso de la votación. Feijoo, acompañado de Cuca Gamarra, su candidata a presidir el Congreso, también fue ovacionado a su llegada al hemiciclo por primera vez desde que dirige el partido. Pero lo hizo serio, sabedor de que el resultado para su bloque estaba más que sentenciado al fracaso. Especialmente cuando vio la silla de Sánchez vacía y luego al presidente con sensación de victoria.

Su interlocutora fue en todo momento la portavoz parlamentaria del partido, con quien sopesó la situación de forma distendida. La propia Gamarra siguió la votación con cierto gesto de optimismo; pero Feijoo, mientras tanto, se mantenía impertérrito, reflejo personal de las sensaciones de los diputados populares. Gestos de decepción por la oportunidad perdida, seriedad y cabezas atentas al recuento de los votos que dirigía Cristina Narbona. Y casi de enfado cuando, entre las papeletas, salió por 33 veces el nombre de Ignacio Gil Lázaro, el candidato propuesto por Vox.

En su totalidad, la formación de Santiago Abascal votó a su candidato después de que el PP certificara que no contaría con un espacio en la Mesa en caso de que se hiciera con el control del órgano. Sus diputados imitaron a un Abascal descontento. No solo por ver al PSOE triunfal, sino también por la brecha abierta en el seno de las derechas. Se mostraron enfadados con el «ninguneo» de sus aliados, que tampoco se tomaron a bien la decisión de la formación verde de tirar 33 votos a la basura en vez de favorecer a Gamarra.

Cambio de sillas

En la sesión estuvieron presentes caras nuevas y caras conocidas en el Congreso. La mayoría de diputados repetían en sus asientos, pero hubo algunos que quedaron desiertos de sus anteriores ocupantes. Fue la primera vez en años que no se vieron diputados de Ciudadanos, que no se presentó a los comicios, o de la CUP, que no logró alcanzar votos suficientes para llegar a Madrid.

También destacaron ausencias de veteranos como Pablo Echenique, de Unidas Podemos. Aunque sí estuvo Irene Montero, aún ministra de Igualdad en funciones, por su responsabilidad en el Ejecutivo, acompañada de Ione Belarra. Será de las pocas ocasiones que le quedan de asistir al hemiciclo hasta que el futurible Gobierno, si se conforma, le dé el relevo.

Destacó también la llegada al hemiciclo de los hombres fuertes de Feijoo. Miguel Tellado, Esteban González Pons y Elías Bendodo, el núcleo fuerte de los populares, se introdujeron en el Congreso por primera vez. También fue señalada la llegada de Bea Fanjul, quien fue diputada autonómica en el País Vasco y dirigió las Nuevas Generaciones del partido.

 Cuestión de telas

En el Congreso, como en ocasiones ocurre, se pudieron ver ropas llamativas, si bien es verdad que, en pleno agosto, casi todos los diputados optaron por trajes frescos y vestidos coloridos y veraniegos. Pero de entre todas las prendas destacaron dos: una camiseta de Néstor Rego, del BNG, y una corbata de Jorge Pueyo, de Sumar.

El nacionalista gallego portó una camiseta rememorando a Alexandre Bóveda. Antes de entrar en el Parlamento, subió una foto a X anteriormente Twitter, portando la camiseta con el siguiente mensaje: «Con Alexandre Bóveda sempre na lembranza, pronto para asumir de novo o cargo de deputado do BNG comprometéndome a traballar en defensa do pobo galego e da soberanía da Galiza».

Rego también juró el cargo recordando a Bóveda en su fórmula y fue protagonista de una fotografía con Yolanda Díaz en la que portaba dicha prenda. «Sacadme una foto con Néstor que, por una vez en la vida, está contento», bromeó la vicepresidenta segunda en funciones con la complicidad del gallego.

Marta Lois y Yolanda Díaz, de Sumar, con Néstor Rego (BNG) en el centro.
Marta Lois y Yolanda Díaz, de Sumar, con Néstor Rego (BNG) en el centro. chema Moya | EFE

La llamativa corbata de Jorge Pueyo no pasó tampoco desapercibida. Entre otras cosas porque perteneció al diputado aragonesista José Antonio Labordeta. El ya fallecido aragonés vistió dicha prenda la primera vez que tomó posesión como diputado. Una prenda diseñada por el pintor Agustín Ibarrola cuyo traspaso entre diputados se convirtió en tradición para la Chunta Aragonesista después de que inaugurase dicha costumbre el exdiputado Chesús Yuste.

Errores de procedimiento

La jornada tampoco estuvo exenta de errores de procedimiento, aunque casi todos se tomaron a broma. Tesh Sidi, la diputada saharaui de Sumar por Madrid, no fue nombrada para votar la Presidencia del Congreso, acto que se debía hacer desde la tribuna de la cámara. Cristina Narbona realizó las comprobaciones y ya se pudo votar. «Algo me tenía que pasar», dijo la representante de Sumar.

Narbona también se equivocó en el recuento de votos. Al dar los resultados, concedió 129 votos a favor de la candidatura de Cuca Gamarra cuando, en realidad, fueron 139. Cuando se votaban a los vicepresidentes, la socialista ha hecho una pausa para advertir de dicha equivocación y ha comunicado el resultado correcto.