El expresidente de Estados Unidos se entrega en la prisión de Fulton y y publica la fotografía de su ficha policial en Twitter, tras más de dos años sin utilizar la red social
25 ago 2023 . Actualizado a las 17:37 h.Donald Trump estaba llamado anoche a protagonizar un acontecimiento que sabía a repetición. El expresidente de Estados Unidos debía entregarse a las autoridades por cuarta vez en lo que va de año para ser procesado como imputado judicial. Lo hacía en Atlanta (Georgia) acusado de intentar perpetrar un fraude electoral en ese estado el 2020, cuando reafirmaba, pública y notoriamente, que estaban robándole la presidencia.
Trump y otros 18 acusados afrontan cargos por encabezar una organización criminal destinada a subvertir las elecciones del 2020. El jueves, con anterioridad al paso del expresidente por la cárcel, entre los codefensores que ya habían sido procesados se contaba Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, Mark Meadows, exjefe de gabinete, y varios de los abogados del magnate como Sídney Powell y John Eastman.
Como en otras ocasiones, horas antes de la llegada del imputado, los seguidores del magnate neoyorquino ya se agolpaban a las puertas de la cárcel del condado de Fulton, donde tendría lugar el arresto. El escenario de la cuarta imputación de Trump se diferenciaba de los tres anteriores en que en esta ocasión el magnate sería procesado en una prisión en vez de en un juzgado. Por allí se dejó ver también otra de las aliadas acérrimas del expresidente, la congresista Marjorie Taylor-Greene que, originaria de Georgia, ya había acudido a anteriores imputaciones de Trump en señal de apoyo.
Desde Nueva Jersey, donde el magnate pasó las horas previas a su arresto en el club de golf que posee en el pueblo de Bedminster, su avión privado puso rumbo a Georgia cerca de las seis de la tarde. Antes, quiso mandarle un mensaje a la fiscal que lo investiga, Fani Willis. Lo hizo a través de la red social que posee, donde afirmó que «la fiscal del distrito fracasada, Fani Willis, que hace campaña y recaudaciones de fondos para 'agarrar a Trump' [...] no tiene tiempo, dinero o interés en ir tras los verdaderos criminales».
El expresidente y su comitiva llegaron a la cárcel del condado de Fulton a las 7.35 de la tarde (1:35 de la madrugada en España). En esta ocasión, Trump pasó cerca de veinte minutos dentro del edificio.
En el interior de la cárcel el personal penitenciario anotó su peso y altura: 6,3 pies y 215 libras (1,90 metros y 97 kilos). Se le tomaron las huellas dactilares y se le hizo una foto para la ficha policial, la primera de un expresidente estadounidense.
Con el ceño fruncido, una mirada desafiante y su habitual corbata roja, la imagen de Trump pasará a la posteridad, o al menos quedará inmortalizada en miles de camisetas de sus seguidores.
En ninguna de sus tres anteriores imputaciones penales, la del soborno a la actriz porno Stormy Daniels, la de los documentos clasificados y la del asalto al Capitolio, había tenido que comparecer en una prisión ni se le había tomado una fotografía policial.
El sheriff del condado de Fulton ya había advertido que Trump no tendría un trato especial y que se sentaría ante la cámara igual que el resto de procesados.
Pero lo cierto es que su fichaje fue mucho más ágil de lo habitual, ya que los abogados del expresidente habían pactado previamente con la Fiscalía una fianza de 200.000 dólares (unos 185.210 euros al cambio de hoy) para su inmediata puesta en libertad.
Unos 20 minutos después, Trump salía de la prisión en el mismo convoy blindado con el que había ingresado, sin que la prensa lo viera y sin tener que pasar la noche o incluso días esperando una audiencia para determinar la fianza, como le ocurre a muchos reos de este penal.
Tras su esperado paso por la cárcel, el proceso judicial que Trump tiene por delante podría suponer la mayor amenaza legal para el expresidente hasta la fecha. Dado que está acusado de liderar una organización criminal y es un juicio a nivel estatal, su posible victoria en las elecciones del 2024 no le permitiría otorgarse el indulto.
El jueves por la noche, desde el aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, Trump ha insistido en que es inocente. «Lo que ha tenido lugar hoy aquí es una perversión de la justicia. Yo no he hecho malo» ha dicho el primer expresidente imputado criminalmente de EE.UU. desde la pista de aterrizaje. Después, y sin aceptar preguntas, se ha marchado en su jet privado.
Lo que sí ha hecho ha sido regresar a la red social Twitter para publicar la fotografía policial que le han tomado en la cárcel. Trump, que había tuiteado por última vez el 8 de enero de 2021, dos días después del asalto al Capitolio, ha acompañado la publicación de su imagen con un mensaje en el que reitera que este caso se trata de «interferencia electoral».
Incluye además un enlace a su página web, donde ha incluido esta imagen a su campaña de recaudación de fondos, indicando que «en la cárcel notablemente violenta del condado de Fulton» ha sido «ARRESTADO a pesar de no haber cometido NINGÚN CRIMEN». «Hoy entré en la guarida de los leones con un simple mensaje en nombre de todo nuestro movimiento: nunca renunciaré a nuestra misión de salvar Estados Unidos», ha agregado al tiempo que ha pedido una «contribución para desalojar al corrupto Joe Biden de la Casa Blanca».
Fue su primera publicación en la red social desde enero del 2021, cuando Twitter suspendió la cuenta de Trump por «incitación a la violencia» tras el asalto al Capitolio.
Elon Musk la rehabilitó el año pasado tras adquirir la compañía, pero el expresidente no había vuelto a publicar nada y se centraba en la red social que él mismo fundó, Truth Social.