Encuentran un gusano vivo de ocho centímetros en el cerebro de una mujer

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Canberra Health

Se trata de una lombriz que generalmente se encuentra en las pitones y que nunca antes se había visto en un huésped humano

29 ago 2023 . Actualizado a las 16:18 h.

A finales del 2021, una mujer australiana de 64 años acudió a un centro médico de Nueva Gales del Sur quejándose de dolores abdominales, diarrea, tos seca constante, fiebre y sudores nocturnos. Un año más tarde, sus síntomas no solo no habían mejorado, sino que además presentaba un empeoramiento de un cuadro depresivo y problemas de memoria, que se alargaban ya tres meses. Sus antecedentes médicos incluían diabetes e hipotiroidismo. Los especialistas la derivaron entonces al hospital de Camberra, donde una resonancia magnética reveló anomalías en el cerebro —una lesión del lóbulo frontal derecho con realce periférico— que exigieron una intervención quirúrgica. Cuando el doctor Hari Priya Bandi procedió a la cranectomía se encontró un gusano de ocho centímetros que además se movía.

El neurocirujano reunió a su equipo para analizar la lombriz, que seguía viva tras extraerla del cuerpo de la mujer, y decidir el tratamiento para la paciente. Tras repasar la evidencia científica y realizar una búsqueda infructuosa en libros de texto, enviaron la muestra al laboratorio de la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (Csiro), donde un experto en parásitos concluyó que se trataba de un ophidascaris robertsi, una especie nunca antes vista en un huésped humano.  

Se trata de un gusano intestinal redondo que generalmente se encuentra en las pitones. Según las hipótesis del equipo científico, el reptil habría arrojado el gusano a la hierba a través de sus heces y la mujer se habría infectado consumiendo sus huevos al estar sus manos en contacto con el césped o tras ingerir verduras y legumbres que solía recolectar de la zona. La enfermedad que provoca no se transmite de persona a persona, tranquilizan los médicos australianos, descartando una pandemia como la del covid o la del ébola.

El insólito diagnóstico exigió improvisar un tratamiento nuevo: guiándose por otras infecciones parasitarias, se le recetaron antihelmínticos —fármacos que actúan contra gusanos— y un antiinflamatorio para combatir posibles larvas en otros órganos, porque sí se sabe que en animales estas lombrices sobreviven en estado de desarrollo durante largos períodos. Dado que ninguna persona había sido tratada antes específicamente contra el ophidascaris robertsi el proceso se llevó a cabo con meticulosidad; algunos medicamentos son susceptibles de provocar inflamación cuando las larvas mueren, y una encefalitis puede resultar potencialmente mortal.

Según el neurocirujano Sanjaya Senanayake, miembro del equipo médico que lleva el caso, la mujer se recupera bien. Todavía se somete a controles periódicos para ver cómo evoluciona mientras los investigadores estudian si alguna patología previa o una enfermedad latente podría haber interferido en el correcto funcionamiento de sus defensas, predisponiendo a su organismo como huésped para las larvas. La inmunosupresión del paciente podría haber permitido que las larvas migraran al sistema nervioso central.

El caso, que ha sido publicado en la prestigiosa revista Emerging Infectious Diseases, pone de relieve el peligro, cada vez mayor, de las zoonosis, enfermedades que pasan de animales a humanos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., tres de cada cuatro infecciones nuevas o emergentes provienen de animales. Los infectólogos recomiendan tener cuidado al encontrarse con animales no domesticados, protegiéndose la piel con pantalones largos y manga larga, y lavando bien y cocinando adecuadamente lo alimentos.