Portugal saca pecho de su modelo: ofrece incentivos a las compañías que suben salarios
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Ministros, sindicatos y patronales debaten en Santiago sobre negociación colectiva
22 sep 2023 . Actualizado a las 16:55 h.Hay 27 Estados miembro y 27 modelos distintos de negociación colectiva. Claro que, en algunos países, esta funciona mejor que en otros. ¿Conviene establecer reglas comunes en la Unión Europea? No todos están de acuerdo, como ha dejado claro la secretaria de Estado de Empleo sueca, Sophia Matelius, durante la segunda jornada de la cumbre europea de empleo, que se celebra en Santiago: «Nosotros tenemos un sistema que lleva décadas funcionando. Las grandes empresas entendieron hace tiempo que hay que implicar a los trabajadores [...] Sindicatos y empresarios no quieren que los políticos intervengan. Y funciona. No ha habido huelgas. El 90 % de los trabajadores están cubiertos por convenios colectivos», explicó. En el caso de España, el 45 % de los afiliados a la Seguridad Social están cubiertos por uno de los 2.988 convenios activos este 2023. Díaz defendió los avances en diálogo social de los últimos tres años y medio: «Cerramos 18 grandes acuerdos sociales. Ha sido el período más fructífero de nuestra historia».
Otros Gobiernos se han adelantado para impulsar la negociación entre interlocutores sociales, como Portugal. El vecino luso introdujo beneficios fiscales para las empresas que optaran por aumentar los salarios, como mínimo, según el convenio general que se firmó con los agentes sociales y que estará en vigor hasta el 2026. «Los resultados son excelentes. Aumentó un 54 % en el número de convenios colectivos firmados este mes», deslizó su ministra de Empleo, Ana Mendes. El Ejecutivo de Costa, de hecho, aprobó una ley para premiar a las empresas que cuentan con una negociación colectiva más dinámica. Todas ellas tienen prioridad a la hora de acceder a los fondos comunitarios.
Sanciones a empresas por ignorar a sus empleados
La patronal europea rechaza las sanciones a empresas que ignoren a los empleados en la toma de decisiones: una de las cuestiones más controvertidas que se debaten es la revisión de la directiva sobre comités de empresas, que ya está en marcha.
El comisario europeo de Empleo, Nicolas Schmit, afirma que «llegó el momento de dar un paso más allá» para implementar la democracia en el trabajo y la «codecisión» de los empleados, que es de «extrema importancia», por lo que pide «reflexionar muy en serio» sobre ello. Schmit aboga por «introducir más democracia» en las empresas, algo que ya han hecho «algunos Estados», a través de un sistema «parecido a la codecisión» para «hacer participar a los que trabajan en la empresa». «No es normal que un fondo de inversiones campe a sus anchas» y «destroce empleos», sin que los que llevan años trabajando no tengan derecho a hablar. «No es aceptable», apostilla.
«No es normal que un fondo de inversiones campe a sus anchas y destroce empleos»
El Parlamento Europeo pidió a la Comisión que introdujera cambios vinculantes para ampliar la participación de los trabajadores en la toma de decisiones. Una posición que también respalda la ministra de Empleo en funciones, Yolanda Díaz, quien defendió la necesidad de ampliar el acceso de trabajadores y sindicatos a la información de las empresas y, de no cumplirse «tiene que haber sanciones», deslizó.
La presidencia española quiere aprovechar el tiempo que le queda hasta final de año para dar el impulso definitivo al diálogo social en el proceso legislativo. Su intención es pactar en la UE unos estándares mínimos que garanticen la participación de los trabajadores en la toma de decisiones: «Tenemos que introducir avances en las empresas transnacionales. Los fondos de inversión entran y salen en cuestión de horas por la puerta de una empresa. La deslocalizan, y es algo ajeno a los trabajadores, que no pueden decir nada», criticó la ministra española, que atribuyó esta forma de actuar a la concepción «autoritaria» que todavía persiste en las empresas más «jerárquicas, verticales y masculinizadas»
Intervencionismo
Quien también se mostró a favor de introducir unos requisitos mínimos y normas vinculantes fue el presidente del Comité Económico y Social, Oliver Röpke. Allí tienen representación las patronales europeas, que no tardaron en manifestar su rechazo a cualquier cambio en el marco europeo que regula el funcionamiento de los comités de empresa: «No estamos a favor de modificarla [...] El Parlamento Europeo habla de sanciones e interferencias en la toma decisiones de las empresas. Decisiones que, al final, limitan la autonomía de las empresas», denunció el responsable de asuntos sociales de Business Europe, Maxime Cerutti, quien propuso dejar en manos de empresarios y trabajadores la negociación para no judicializar más las disputas, con más razón teniendo en cuenta que en el 2024 habrá elecciones europeas y, como subrayó Cerutti, «el escenario está muy abierto. Los Gobiernos, además pueden cambiar, pero los interlocutores sociales permanecen».