Sunak recula en su compromiso medioambiental y agranda la brecha entre los conservadores

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Rishi Sunak, durante una visita el jueves al colegio universitario de Writtle.
Rishi Sunak, durante una visita el jueves al colegio universitario de Writtle. DPA | EUROPAPRESS

«No llevaremos a la bancarrota a los británicos para salvar el planeta», ha manifestado esta semana la secretaria de Interior, Suella Braverman, justificando el bandazo del primer ministro británico

23 sep 2023 . Actualizado a las 19:32 h.

Cuando resta poco más de un año para que el Reino Unido celebre elecciones generales las cosas no pintan bien para los conservadores del primer ministro Rishi Sunak. Las últimas encuestas dan la victoria al opositor Partido Laborista con una ventaja de hasta 20 puntos y los últimos intentos del mandatario por cerrar esta brecha, lejos de conseguir ese objetivo, han agudizado las divisiones dentro de sus propias filas.

Al menos este es el sabor de boca que ha dejado la decisión del premier de retrasar por cinco años, hasta el 2035, el veto a la venta de nuevos coches y calderas a combustión. La medida, anunciada esta semana, no solo desató las críticas de organizaciones medioambientales e incluso de grandes fabricantes de vehículos como la estadounidense Ford, sino que dio la oportunidad al anterior inquilino de Downing Street, Boris Johnson, para atacar a quien fue su ministro de Economía y hasta cierto punto responsable de su caída en el verano del año pasado.

«Es crucial que demos a las empresas (de la automoción) la confianza de que el Gobierno sigue comprometido con la disminución de las emisiones y puede ver el camino a seguir. No podemos darnos el lujo de vacilar ahora», soltó Johnson, quien hizo de la lucha contra el cambio climático una de las grandes banderas de su mandato.

Sunak defendió su giro, alegando que el mismo es «pragmático» y que no impondrá costes adicionales a los ciudadanos. Una postura que fue respaldada por su controvertida ministra del Interior, Suella Braverman, quien soltó: «No llevaremos a la bancarrota a los británicos para salvar el planeta».

Sin embargo, en los últimos días una docena de diputados conservadores han fustigado públicamente el bandazo. «Esto no ayudará económica ni electoralmente al Gobierno», afirmó el exministro Alok Sharma, quien presidió la cumbre climática COP26, celebrada en el 2021 en Glasgow (Escocia). Por su parte, el legislador tory Chris Skidmore alertó que el cambio podría «poner en riesgo miles de puestos trabajo y ahuyentar inversiones».

La prensa ha asegurado que Rishi Sunak buscaba tranquilizar a los votantes más conservadores y a los de las zonas deprimidas del país, quienes están preocupados por los costes económicos que los compromisos medioambientales podrían tener, en especial en medio de la actual crisis inflacionaria.

Sigue la sangría

Pero como si la revuelta por culpa de la relajación de los compromisos con el cambio climático fuera poca cosa, esta semana el primer ministro también tuvo que encajar otro golpe: la decisión de otro de sus diputados de rechazar competir en las próximas generales.

David Jones, que fue ministro para Irlanda del Norte y responsable de las negociaciones del brexit durante el Gobierno de Theresa May, informó de que dejará la política el año próximo.

Con Jones ya son más de 40 los legisladores que han dicho que no buscarán la reelección y entre ellos se cuentan varias figuras de alto peso, como los exministros de Defensa y Salud, Ben Wallace y Sajid Javid, respectivamente. Aunque la mayoría de los dimisionarios han alegado razones personales para el cese, expertos consideran que las malas perspectivas electorales que tienen los tories están detrás de estas decisiones.