La coalición de centroderecha Somos Madeira no logra la mayoría absoluta, pero podrá formar gobierno

Brais Suárez
Brais Suárez OPORTO / E. LA VOZ

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Integrantes de la coalición Somos Madeira
Integrantes de la coalición Somos Madeira

El partido ganó en 52 de los 54 municipios de esta región insular portuguesa

26 sep 2023 . Actualizado a las 10:33 h.

Durante la campaña electoral, el candidato del conservador Partido Socialdemócrata (PSD), Miguel Albuquerque, que lidera la coalición de centroderecha Somos Madeira (PSD y CSD) formada para revalidar su mandato en la región autónoma, se hartó de repetir que no aceptaría gobernar si no lograba la mayoría absoluta. Las encuestas no daban mucho margen de error a su victoria en este bastión conservador, donde el PSD gobernó con mayoría absoluta durante más de cuarenta años, pero sí advertían que a la coalición le podría faltar un diputado para su objetivo. Así fue.

Tras conocerse el resultado y en contra de su palabra, Albuquerque no dimitió, sino que mostró su determinación de pasar los próximos días negociando con otras fuerzas de la derecha. «Os quiero decir hoy que estoy en condiciones de presentar a los madeirenses un gobierno de mayoría parlamentaria», prometió en la noche del domingo. Su partido ganó en 52 de las 54 freguesias (municipios) con un 43 % de los votos, pero constatando la caída de apoyo desde las elecciones del 2019, cuando Albuquerque, elegido por primera vez en el 2015, perdía la mayoría absoluta que el PSD cosechaba de mano de Alberto João Jardim desde 1978.

Al mismo tiempo, la rama madeirense de Iniciativa Liberal (derecha), también aseguraba que no llegaría a acuerdos con Somos Madeira. Por eso, la opción más viable para sellar el Ejecutivo regional para los próximos cuatro años es el PAN (Personas-Animales-Naturaleza), cuya única diputada, Mónica Freitas, ya señaló su disponibilidad para «negociar».

Una vez conocidos los resultados, el líder nacional del PSD, Luís Montenegro, proclamó con orgullo que su formación no pactaría con la extrema derecha del Chega, que aspiraba a reunir el descontento conservador y acceder por primera vez al poder en Portugal. Sus cuatro escaños no serán suficientes. Por último, los grandes derrotados son los socialistas, que pierden ocho asientos; cabe suponer que erraron en su estrategia de replicar el argumentario conservador del PSD nacional sobre bajar impuestos.