Los expertos advierten de que puede llegar a ser un episodio fuerte
02 oct 2023 . Actualizado a las 09:12 h.El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), con sede en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, advirtió esta pasada semana de un nuevo y significativo fortalecimiento del evento que se desarrolla en las aguas del Pacífico ecuatorial.
Científicos del centro sostienen que dada la fase de maduración actual del evento podría «evolucionar más rápidamente de lo esperado», al igual que «las probabilidades que este fenómeno alcance la categoría fuerte». «Existe una probabilidad de que la etapa de maduración se adelante para finales del mes de noviembre», indicó la directora del Ciifen, Yolanda González.
Según González, podría llegar a ser similar al nivel que adquirió el evento entre 1972 y 1973, cuando fue intenso, o el de los años 1997-1998, catalogado como fuerte.
El Ciifen ha detectado temperaturas elevadas en la superficie del océano con valores de 2,6 grados centígrados sobre lo normal.
El fenómeno de El Niño consiste en un calentamiento del océano que se concentra por la ausencia de los vientos alisios en Sudamérica. No es algo cíclico, sino que suele aparecer entre 3 y 8 años con intensidades variables.
A nivel local tiene un impacto muy notable, pero también a escala global. Por ejemplo, El Niño suele provocar que aumente la temperatura mundial, igual que La Niña tiende a enfriar el planeta. Al final, el Pacífico es la masa de agua más grande del mundo y el hecho de que se caliente o enfríe acaba teniendo un efecto en la atmósfera y, en consecuencia, a miles de kilómetros de donde realmente se está originando.
En este 2023 con tantas anomalías, hay una situación bastante significativa relacionada con El Niño. El calentamiento del Pacífico suele provocar que en el vecino Atlántico la actividad ciclónica sea menor que cuando no está activo El Niño ya que provoca que los vientos en altura sean más fuertes. Sin embargo, el intenso calentamiento que se ha estado registrando en el Atlántico desde hace meses está contrarrestando ese efecto inhibidor de El Niño y la temporada de tormentas tropicales y huracanes se está desarrollando con más intensidad de lo que se esperaba.